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La Zaragoza barroca es una ciudad contradictoria, fiel reflejo de la España
de los últimos Austrias.
En lo político, Zaragoza sufre las consecuencias
del creciente absolutismo real, puesto ya de manifiesto en los acontecimientos
de 1591 que acabaron con la decapitación del Justicia Mayor, Juan V de
Lanuza, decretada por Felipe II.
Aunque todos los reyes de la Casa de Austria
siguen jurando los Fueros de Aragón en el tradicional marco de la Seo de
San Salvador, la dependencia aragonesa del poder central cada vez será
mayor hasta el Decreto de Nueva Planta (1711).

Paseo Barroco: Las iglesias están abiertas en horario de culto.
Recorrido de la visita: Basílica del Pilar, Iglesia de Santa Isabel,
Iglesia de San Felipe, Iglesia de Nuestra Señora del Portillo, Iglesia
de Nuestra Señora de Gracia, Iglesia de San Ildefonso, Iglesia de San Carlos
Borromeo.
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