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Variado es el paisaje de las tierras de Aragón. Extensas tierras atravesadas
por el Ebro que encierran escenarios que van desde las nevadas cumbres del parque
nacional de Ordesa, en los Pirineos, a las llanuras centrales o las abruptas elevaciones
del sistema Ibérico. Con un papel histórico decisivo en la configuración
de la España que conocemos, contiene una espléndida arquitectura
mudéjar y muchos pueblos medievales bien conservados.
Entre los siglos XII y XV Aragón fue un reino muy poderoso, durante sus
días de esplendor en el siglo XIII, sus dominios se extendían por
el Mediterráneo hasta Sicilia. En 1469 el matrimonio de Fernando II de
Aragón con Isabel de Castilla facilitó el camino para la unificación
de España.
Después de la reconquista, los arquitectos y artesanos musulmanos, mejor
tratados en la corona de Aragón que en el resto de la península,
continuaron su labor creando el estilo mudejar, con elaborado trabajo de ladrillo
y decoración cerámica. Su obra es visible en iglesias repartidas
por todo Aragón, con ejemplos sobresalientes en Teruel y Zaragoza, así
como en las hermosas torres de Calatayud, Utebo y Tauste, entre otras poblaciones
de la región. |
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