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Distancia a recorrer: 250 km.
Desde Zaragoza por la N-232 hasta Hijar, continuando por la misma carrtera hasta
Alcañiz. Desde Alcañiz continuaremos hasta las ventas donde nos
desviaremos a Valderroble.
Si decidimos dirigirnos hacia Teruel, tomaremos igualmente la N-232, desviandonos
hacia Belchite en donde tomaremos la N-222 hasta Perales de la Lafambra en donde
tomaremos la N-420 hasta Teruel. Desde teruel, decidiremos si dirigirnos hacia
Albarracin o a Mora de Rubielos siguiendo las indicaciones.
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| Las calles de Híjar descienden hasta la ribera del río Martín
por la ladera del cerro, a la sombra de la iglesia parroquial y de las ruinas
del antiguo castillo. Es una villa donde se valora la conservación de las
tradiciones del bajo Aragón. Entre éstas, la fama de sus tambores
de Semana Santa.
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Desde la afueras hay dos edificios que despuntan en la ciudad de Alcañiz.
Uno es el castillo, cuartel general de la Orden de Calatrava en el siglo XI y
hoy convertido en parador; la torre del homenaje alberga una colección
de frescos del siglo XIV que narran la conquista de Valencia por Jaime I. Son
góticos el claustro y la capilla que alberga el sepulcro de Juan de Lanuza,
defendor de los fueros aragoneses, obra de Damià Forment.
El otro edificio es la colegiata de Santa María, en la inclinada plaza
de España, con torre gótica y fachada barroca.
En la misma plaza se alza la lonja, con una elegante galería y arcos góticos
de tracería, y el ayuntamiento, con una fachada mudéjar y otra renacentista.
Información: Calle Mayor 1.
Mercado: martes.
Fiestas: Fiestas Patronales (8-13 septiembre).
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Situado en el límite entre Aragón y Cataluña, el precioso
pueblo de Valderrobres domina el río Matarraña, truchero y poco
profundo. Preside el lugar el restaurado castillo, antiguo palacio de la realeza
de Aragón, en el que se pueden visitar: las caballerizas, la sala capitular,
la gran sala de Cortes (albergó sesiones de las Cortes de Aragón
en 1429) y las cocinas. A sus pies se alza la imponente iglesia de Santa María
la Mayor, con un enorme rosetón de estilo gótico. En la singular
plaza porticada está el ayuntamiento, del renacimiento aragonés,
terminado a finales del siglo XVI.
Información: Plaza de España.
Mercado: sábado.
Fiestas: San Roque (15-19 agosto).
Castillo de Valderrobres: abierto julio-septiembre (lunes) y octubre-junio (sábado).
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Esta ciudad, capital del mudéjar aragonés, ha sido escenario de
encarnizadas batallas desde tiempos de los romanos, los primeros que tomaron y
civilizaron la celtíbera Turba.
Durante la Reconquista la ciudad fue un botín muy codiciado. En 1171 Alfonso
II tomó Teruel, pero muchos musulmanes siguieron viviendo pacíficamente
en la ciudad, a la que embellecieron con airosas torres mudéjares. La última
mezquita se clausuró en 1502, en pleno apogeo de la Inquisición.
En fecha más reciente, durante el terrible invierno de 1937, se libró
aquí la batalla más cruenta de la guerra civil, que causó
miles de bajas por ambos bandos.
El casco antiguo alberga la plaza del Torico, con el monumento erigido a un pequeño
toro, emblema de la ciudad. No lejos están las cinco torres mudéjares
que se conservan; las más llamativas son las de San Salvador y San Martín,
ambas del siglo XII; la segunda presenta un multiforme trabajo en ladrillo con
incrustaciones de cerámica azul y verde.
En la iglesia de San Pedro están las tumas de los famosos amantes de Teruel.
La catedral tiene también obras mudéjares notables como el cimborrio
azulejado y una torre acabada en el siglo XVII. Conserva dos espléndidos
retablos, uno renacentista en la capilla mayor y otro en el brazo izquierdo del
crucero. El techo encofrado se adorna con escenas que representan la vida medieval.
El museo Provincial, de los mejore de Aragón, ocupa una elegante mansión
y posee una amplia colección de cerámica, industria que ha dado
fama a Teruel desde antiguo. Al norte se encuentra el acueducto de los Arcos,
del siglo XVI.
Información: Calle Tomás Nougués 1.
Mercado: jueves.
Fiestas: Día del Sermón de las Tortillas (Martes Santo), La Vaquilla
del Ángel (mediados julio) y Feria del Jamón (mediados septiembre).
Museo Provincial: Pl. Fray Anselmo Polanco 3, abierto martes a domingo (excepto
festivos).
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Salta a la vista por qué Albarracín ganó un premio internacional
de conservación del patrimonio histórico. Un espectacular farallón
sobre el río Guadalaviar es el asiento perfecto para este sugestivo conjunto
de edificios de tenue color rosa. Detrás de la ciudad, en una cresta, se
ven las murallas defensivas, jalonadas de torres de origen musulmán.
Desde el palacio episcopal se contempla una buena vista de la ciudad. En la vecina
catedral del siglo XVI, coronada por un campanario, hay un altar renacentista
de madera labrada que narra episodios de la vidad de San Pedro. El tesoro catedralicio
contiene importantes colecciones de tapices de Bruselas del siglo XVI y cálices
esmaltados.
En algunas de las macizas casas de Albarracín, envigadas y con galería,
la planta baja es de piedra caliza y la superior, en voladizo, luce un tosco revocado
rosa coral; la restauración ha devuelto a muchas su primitiva traza medieval.
A las puertas de la ciudad se encuentran las cuevas de Navazo y Callejón,
con pinturas rupestres; las reproducciones pueden verse en el museo Histórico
de Teruel.
Información: Plaza Mayor.
Fiestas: Los Mayos (30 abril-1 mayo), fiestas patronales (13-15 septiembre).
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| El turismo y la madera son las dos principales fuentes de ingresos de esta bella
ciudad de la Sierra de Albarracín que durante la temporada estival atrae
a numerosos visitantes.
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Al pie de uno de los castillos mejor conservados de Aragón, Mora de Rubielos
mantiene su casco medieval. La fortificada colegiata gótica, que se levanta
en la armónica plaza Mayor, es de una sola nave y tiene capillas decoradas
con azulejos de Manises. Cerca hay una hermosa fuente negra con figuras de delfines.
Información: Plaza de la Villa 1.
Mercado: lunes y viernes.
Fiestas: San Miguel (29 septiembre).
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| Situado a diez kilómetros al sureste de Mora de Rubielos, merece una visita
aunque sólo sea por sus bien conservados edificios de entramado de madera.
Entre las casas con balcones hay un convento agustino con un retablo gótico.
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| La peculiar fisonomía de esta villa turolense la ha convertido en un enclave
defensivo de especial relevancia en la historia de Teruel. Su plaza porticada,
con edificios de interés, es una de las más bellas de la provincia.
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| Aldea medieval situada al sur de Valderrobres, cuidadosamente restaurada y cercada
por recias murallas; sus casas exhiben blasones, aleros de madera y elaborados
balcones.
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