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Distancia a recorrer: 191 km.
Desde Zaragoza por la N-330 hasta Huesca, en donde decidiremos si ir hacia Barbastro
o hacia Jaca. Si nos dirigimos hacia Barbastro tomaremos la N-240 hasta llegar
a Barbastro, una vez allí tomaremos la A-139 dirección Graus, y
continuando hasta Benasque y por último Cerler. Si nos dirigimos hacia
Jaca seguiremos por la N-330 hasta Sabiñanigo y luego hasta Jaca de donde
nos desviaremos a nuestro destino final siguiendo las indicaciones.
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Fundado en el siglo I a.C., el Estado independiente de Osca (la Huesca actual)
tenía senado y un avanzado sistema educativo. A partir del siglo VIII se
convirtió en un bastión musulmán. En 1096 fue tomada por
Pedro de Aragón y fue la capital de la región hasta 1118, cuando
este título pasó a ostentarlo Zaragoza.
La catedral gótica de Huesca está en su hermoso casco antiguo. La
corroída fachada de poniente está coronada por una singular galería
de madera de estilo mudéjar. La nave central se cubre con una bóveda
estrellada de finas nervaduras tachonada de adornos dorados. La joya de la catedral
es un retablo de alabastro esculpido por Damià Forment con expresivas excenas
de la Crucifixión que la iluminación ayuda a resaltar.
Frente a la Catedral se halla el Ayuntamiento renacentista donde se guarda La
Campana de Huesca, un macabro cuadro del siglo XIX que ilustra el acontecimiento
más memorable de la ciudad: la decapitación de un grupo de nobles
en el siglo XII por orden del rey Ramiro II. La masacre se produjo en la sala
de la Campana de la universidad (siglo XVII), sede del museo Arqueológico
Provincial, que contiene hallazgos arqueológicos y una colección
de arte que incluye frescos góticos y obras de primitivos aragoneses, como
la Virgen del Rosario, de Miguel Jiménez.
Información: Calle Coso Alto 23
Mercado: lunes, martes y jueves.
Fiestas: San Vicente (22 enero), San Lorenzo (9-15 agosto).
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Su privilegiado emplazamiento en un cruce de caminos ha sido decisivo para que
Barbastro haya desarrollado una relevante vocación comercial durante toda
su historia.
Su casco urbano, conserva auténticas joyas cargadas de historia como la
catedral, declarada Monumento Histórico Artístico, y el jardín
arqueológico o la casa de los Argensola.
La Catedral es el edificio más singular, levantada en el siglo XVI, constituye
una de las joyas arquitectónicas del renacimiento aragonés. En su
interior, se conserva un hermoso y valioso retablo, obra inacabada del escultor
renacentista Damián Forment.
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En su caso antiguo se distribuyen viviendas tradicionales como la casa Cornel
que dispone de un patio porticado.
En contraste, en su barrio nuevo, construido para acoger a los visitantes que
acuden para disfrotar de las pistas de esquí, se erigen modernos hoteles
y apartamentos.
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Jaca se remonta al siglo II d. C. En el siglo VIII la ciudad resistió btavamente
a los musulmanes -hazaña conmemorada en la fiesta de la Victoria- y en
1035 se convirtió en la primera capital del reino de Aragón. La
catedral de Jaca, del siglo XI, es una de las más antiguas de España;
pero su interior está muy reformado. Su primitivo esplendor se adivina
en el restaurado pórtico sur, con tallas de tema bíblico, como las
de Isaac y David. Esculturas y ornados abovedamientos embellecen la sombría
nave central y las capillas. En los claustros, un museo de arte sacro contiene
una colección de frescos románicos y góticos y esculturas
de iglesias de la comarca. Las calles aledañas forman un atractivo conjunto
urbano.
Otros monumentos de Jaca que revisten interés son la ciudadela del siglo
XVI, una fortaleza con torres angulares situada en las afueras de la ciudad, la
Torre gótica del Reloj y la iglesia del Carmen. Jaca es el punto de partida
principal para explorar el Pinineo aragonés.
Información: Avda. Regimiento de Galicia 2.
Mercado: viernes.
Fiestas: La Victoria (1er viernes mayo), Santa Osoria (25 junio).
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La presencia de la Vía Romana, una de las tres únicas de la frontera
con las Galias, ya delata la importancia ancestral de Hecho, testigo de los orígenes
del reino de Aragón.
A orillas del río homónimo nacio el condado en el siglo IX, y la
tradición cuenta que fue villa de Alfonso el Batallador,
Hecho es lugar propicio para la conservacion de usos y tradiciones. El visitante
así lo deduce apenas contempla el aspecto de los edificios chesas, con
sus tejados de pizarra y sus chimeneas en forma de cono.
Hecho es hoy uno de los publos más bellos del Pirineo y un museo del patrimonio
cultural aragonés.
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Sabiñánigo, capital del Serrablo y enclave indistrial del Pirineo.
Su origen se remonta a la época romana, y su nombre ya aparece en docuemntos
del sigo XI.
En el barrio del Puente de Sabiñánigo se encuentra el museo Angel
Oresanz y Artes Populares del Serrablo, un museo singular por reunir en dos plantas
expresiones culturales tan distintas.
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| Candanchú es una de las estaciones invernales más conocidas de la
Península. La calidad de sus servicios y la hermosura del entorno la convierten
en destino de los visitantes más ilustres.
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| Un poco mas arriba, se encuentra Astún, situándose en el alto de
la montaña y siendo otra de las estaciones invernales de mayor prestigo.
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| Localizada en el Valle de Tena constituye junto a Candanchú y Astún,
una de las bases principales de la oferta para los amantes de los deportes de
invierno.
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| El agua del Pirineo aragonés, desparramada desde sus alturas, parece concentrarse
en Panticosa para hacer brotar allí un balneario centenario, una estación
de esquí y una floreciente planta embotelladora de agual mineral.
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El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido combina los elementos más
espectaculares del paisaje pirenaico. En el corazón del parque hay cuatro
cañones glaciares -los valles de Ordesa, Añisclo, Pineta y Escuain-
que moldean los grandes macizos calcáreos de las tierras altas creando
simas y farallones formidables. A la mayor parte del parque sólo se puede
llegar a pie, y las nieves del otoño e invierno lo vuelven inaccesible
a quienes no dispongan de un equipo especial. En verano, sin embargo, el gran
número de personas que visitan el parque atestigua la merecida fama que
ha obtenido como paraíso para montañeros y naturalistas.
Ordesa es todo un espectáculo de fauna y flora, con numerosos endemismos.
Los arroyos trucheros corren por el lecho del valle, cuyas laderas se cubren de
un manto verde que cobija a todo género de criaturas, entre ellas nutrias,
marmotas y urogallos. Las flores brotan antes de que se derrita la nieve: gencianas
y orquídeas se ocultan en las grietas, y el edelweiss arraiga en los peñascos
más hostiles. Más arriba, junto a jabalíes y zorros, el rebeco
pirenaico sigue siendo común; pero el íbex de Ordesa -la cabra montés-
escasea hasta el punto de ser especie protegida. En lo más alto, los pináculos
rocosos son los dominios de las aves de presa como las águilas imperiales
y los quebrantahuesos.
El parque es un lugar perfecto para los amantes de la fotografía, destacando
por su belleza cuatro puntos esenciales: el valle de Ordesa, la vista desde el
parador de Bielsa, la cascada de Cola de Caballo y la garganta de Añisclo.
Los valles están surcados por varios senderos bien señalizados que
puede recorrer cualquier persona en medianas condiciones físicas, aunque
las botas de montaña son imprescindibles. Las rutas de alta montaña
pueden requerir equipo de escalada; conviene acudir al centro de visitantes y
conseguir un mapa. En los Pirineos el tiempo es inestable, pero en caso de necesidad
hay varios refugios para pasar la noche.
Centro de visitantes: 9 Km al norte de Torla en la carretera del valle de Ordesa.
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