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Distancia a recorrer: 131 km.
Desde Zaragoza hacia Utebo por la N-232 hasta Alagón en donde nos desviaremos
hasta Tauste. Desde Tauste, hacia Ejea de los caballeros por la A-127, que nos
conducira igualmente hasta Sádaba. Desde Sádaba, por la A-1202 hasta
Uncastillo, y desde alli, podemos volver a Sádaba y continuar hasta Sos
del Rey Cátolico o bien tomar la comarcal que nos lleve directamente hasta
Sos.
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Reconquistada en el año 1105 por Alfonso I El Batallador, obtuvo su carta
puebla en 1135, y en el siglo XV todos sus vecinos podían presumir de infanzones.
Hoy sólo queda en pie de aquella época la alta torre mudéjar
de la iglesia de Santa María (1300), visible desde varios kilómetros
a la redonda. Su torre octogonal se conoce como "la bien plantada",
y en ella destacan las llamativas franjas de tracerías geométricas
de ladrillo y su remate almenado.
El ábside románico de San Antonio Abad, en el antiguo arrabal bajo,
es la otra perla de un lugar cuyo paisaje está marcado por la proximidad
del río Ebro y la fertilidad de sus regadíos.
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Ejea de los caballeros es un lugar cargado de historia. A lo largo de los siglos,
con la ayuda de una favorable situación geográfica, el empufe de
sus gentes ha posibilitado un desarrollo económico que ha colocado a la
capital de las Cinco Villas en el lugar que se merece, tanto dentro como fuera
de las fronteras aragonesas.
Situada en la confuencia de los ríos Arba de Luesia y Arba de Biel, Ejea
de los caballeros constituye la capital de la comarca de las Cinco Villas. Su
estratégico emplazamiento ha contribuido a convertirla en puente tradicional
entre la montaña y el llano, haciendo de Ejea un enclave comercial de importancia
creciente a lo largo de los siglos.
El entorno natural de Ejea es rico y variado, constituyendo uno de los pilares
más importantes sobre los que reposa su oferta turística, aún
sin explotar en su totalidad.
Destacan por su atractivo los embalses de Moncayuelo, Bolsao y San Bartolomé,
que permiten la práctica de la pesca y de los deportes náuticos.
En los montes cercanos a Ejea abundan los pinos, bojes y jabalñies. Hacia
el sur, sin embargo, los montes de Castejón representan un ecosistema estepario
completamente diferente, donde encuentra refugio la vegetación primitiva
de la región, compuesta principalmente de pino carrasco.
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Sádaba es un núcleo de obligada referencia histórica. En
su término municipal existe un amplio catálogo artístico
con destacados restos de diferentes épocas y civilizaciones.
Sádaba conserva uno de los más importantes conjuntos arquitectónicos
de la época de dominación romana en Aragón.
En sus proximidades, los restos del mausoleo de la familia Atilia o la Sinagoga
conforman un centro de gran interés histórico y artístico.
Sin embargo, no sólo los romanos dejaron sus huellas de su paso por estas
tierras, próximo a su centro urbano, se encuentra el magnífico castillo
de Sádaba. De planta rectangular, es un edificio de gran importancia histórica,
ya que su estructura supuso el desarrollo de un nuevo tipo de recinto defensivo
más residencial en Aragón.
Otra construcción de interés es la iglesia parroquial de Santa María,
destacada muestra del gótico aragonés. Su torre, de planta cuadrada
y grandes dimensiones, resalta sobre el horizonte paisajístico de Sádaba.
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Su conjunto histórico artístico constituye una impresionante exposición:
desde las torres del castillo a la casa consistorial, pasando por sus iglesias
fortificadas y sus palacios, toda la arquitectura de esta villa parece querer
competir con la beleza de su entorno natural.
La importancia y la riqueza de esta villa y el encanto de sus calles y callizos
bien merecen una reposada y concienzuda visita. Durante la misma, el viajero quedará
gratamente sorprendido por la belleza serena de sus numerosas iglesias, el fuerte
sabor medieval de su trazado urbano y la calidad de sus edificios civiles con
las Casas COnsistoriales a la cabeza.
Ubicada en las estribaciones más meridionales del prepirineo, la villa
de Uncastillo conserva en su tñermino municipal, a trece kilometros del
casco urbano, el yacimiento arqueológico de Los Bañales. Allí
aún es posible contemplar los restos de las termas de lo que fue una importante
ciudad residencial de la época imperial romana.
Al carácter monumental de la villa, que tiene en el desarrollo de los servicios
relacionados con el turismo su futuro más prometedor, se une el poderoso
atractivo de su entorno.
La belleza paisajística de sus alrededores, que en La Sierra llega a ser
espextacular, invita a todo tipo de excursiones tanto en bicicleta de montaña
como a pie.
Tambien es posible disfrutar de recorridos a caballo, organizados por el centro
local de equitación.
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En este pueblecito de la comarca de las Cinco Villas nació en el año
1452 el futuro rey Fernando el Católico.
El palacio de Sada, probablemente lugar de nacimiento del monarca, que cuenta
con un bello patio interior, es una de las mansiones más señoriales
del pueblo; se alza en una plazoleta, en medio de un laberinto de callejuelas
empedradas.
En la parte alta del pueblo se ven los restos desmochados de un castillo y de
la iglesia de San Esteban. La antigua pila de la iglesia y sus capiteles labrados
son dignos de mención, al igual que los frescos del siglo XIII que adornan
dos de los ábsides de la cripta. Desde el castillo y la iglesia se comtemplan
espléndidas vistas de las colinas circundantes.
La Lonja, con arquería gótica, y el ayuntamiento, construido durante
el siglo XVI, están en la colindante plaza mayor. Es también digno
de interés el convento gótico de los carmelitas que data del siglo
XVI.
Información: Plaza de la Villa 1.
Mercado: viernes.
Fiestas: San Esteban (3ª semana de agosto).
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