| Torreón de la Zuda |
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| Situación: | | Glorieta de Pío XII, s/n. |
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| Datación: | | Siglos X al XX. |
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| Estilo artístico: | | Ecléctico. |
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| Puntos de interés: | | Exterior. |
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| Datos: | | Oficina de Turismo del Ayuntamiento de Zaragoza. | |

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Recientes excavaciones han sacado a la luz los restos de la muralla del s.III
que todavía permanecían ocultos entre la torre de La Zuda y el Ebro,
completando el conjunto más monumental que de ella se conserva. Si se accede
al edificio por la puerta principal, se pasa por encima de la muralla, que formada
por dos muros yuxtapuestos, el interior de hormigón y el exterior de sillería,
alcanza 7 m de anchura, una de las mayores de Hispania. La plataforma de sillería
es la base sobre la que se levantaba el torreón, cuyo interior se encontraba
originalmente macizado con un relleno de piedras y tierra.
La cimentación se protegió fente al azote de las riadas del Ebro,
con el anillo de sillares y mortero que lo circunda. En época musulmana
fue necesario reparar tanto este torreón como el tramo de muralla que se
prolonga hacia el río, muy posiblemente deteriorados por alguna gran inundación.
Tiempo después cuando se construyó en este lugar el alcázar-palacio
de La Zuda, residencia del gobernador musulmán, el torreón fue arrasado
y sobre él se edificó la torre que, remodelada a finales del s.
XVI, ha permanecido hasta nuestros días.
El Torreón de La Zuda se eleva hoy sobre un conjunto de monumentales restos
arqueológicos y edificaciones de distintas épocas, resumen y exponente
material del pasado explendor histórico de este enclave de la ciudad de
Zaragoza. Los espectaculares elementos arqueológicos que aquí se
pueden ver y continúan aflorando en fructíferas excavaciones en
curso, pertenencen, en buena parte, a la muralla romana de Caesarugusta y al palacio
musulmán de La Zuda.
La muralla, que tuvo más de ciento veinte torres y cuyo perímetro
tenía una longitud de 3 kilómetros, discurría por lo que
hoy es el Paseo Echegaray y Caballero, el Coso y la avenida de César Augusto,
protegiendo un espacio próximo rectángulo. Construida en el s. III
d. C, en ella, se abrían cuatro puertas, situadas al final de sus vías
principales, en los cuatro puntos cardinales. Sus muros tenían considerable
espesor, en algunas zonas más de 7 metros y los torreones en torno a los
8 metros de diámetro. Motivo de orgullo y prestigio ciudadano, la muralla
cumplió su cometido de defensa de la ciudad sobre todo en los siglos posteriores,
en época visigótica y musulmana, por lo que su mantenimiento y conservación
fue objeto primordial de quienes gobernaban Zaragoza,pues protegía la ciudad
en su privilegiada posición geopolítica de cabeza de puente y nudo
de comunicaciones.
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