Las nuevas teorías sobre higiene urbana y las necesidades del tráfico
hacen necesaria una serie de intervenciones municipales en el casco histórico.
Se ensanchan y alinean calles como Don Jaime; se abren otras nuevas, entre las
que destaca la de Alfonso I, amplia vía de comunicación entre el
Coso y la Plaza del Pilar; y se crea un nuevo mercado con las adecuadas condiciones
de salubridad.
La celebración de la Exposición Hispano-Francesa, que conmemora
el primer Centenario de los Sitios de Zaragoza en 1908, impulsa la urbanización
del sector de la Huerta de Santa Engracia, en torno a la actual Plaza de los Sitios.
Otra actuación que cambia el aspecto de la ciudad es la creación
del Salón de Santa Engracia, hoy Paseo de la Independencia.
Su diseño sigue modelos franceses: el centro peatonal, con árboles,
bancos y quioscos, las viviendas de tres pisos con buhardillas y los pórticos
laterales evocan los famosos bulevares parisinos.