| Cartuja de Aula Dei |
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| Situación: | | Barrio rural de Peñaflor. |
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| Datación: | | Siglo XVI. |
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| Estilo artístico: | | Gótico, Barroco. |
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| Puntos de interés: | | Iglesia, Retablo mayor, Pinturas murales. |
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| Datos: | | Horario: Se visita 12 sábados al año, el último sábado de cada mes. Para visitar: previa solicitud en el telefono 976 71 49 34 | |


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Ubicada en un bello paraje en el barrio rural de Peñaflor y, con origen
vinculado a la cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes, fue fundada en
el año 1563 por don Hernando de Aragón, Arzobispo de Zaragoza y
nieto de los Reyes Católicos.
Construida en el siglo XVI por traslado de la anterior, en Lanaja (Huesca), se
encuentra a unos 3 kms. del barrio, dirección Zaragoza.
Don Juan de Alagón fue quién facilito la compra de la torre llamada
de María Cariñena para su ubicación y posteriormente fue
ampliada con la compra de otros terrenos.
Fue habitada por lo monjes el 14 de agosto de 1.563 y seis meses más tarde
el 29 de febrero de 1.564 se bendice y coloca la primera piedra de manos del benefactor
y fundador del monasterio, don Hernando de Aragón, arzobispo de Zaragoza,
primo de Carlos V y tío de Felipe II.
Desde el punto de vista artístico la cartuja de Aula Dei tiene una especial
relevancia tanto por el enorme interés de su arquitectura como por el gran
valor de las obras de arte que encierran sus muros. Su plano, que se debe al trabajo
de dos de los más renombrados arquitectos de Zaragoza del siglo XVI, Martín
Miteca y Miguel Riglos, supuso una auténtica novedad en el contexto de
las cartujas españolas.
De sus alzados, sin duda destaca la dependencia más importante, corazón
de la cartuja, que es la iglesia, magnífico ejemplo de la arquitectura
de tradición gótica del siglo XVI, de nave única, transepto
biselado y cubierta de bóvedas de crucería estrelladas, ornamentadas
con espléndidas claves de madera dorada.
En este templo puede contemplarse, además, la suntuosa portada ornada con
exuberantes yeserías barrocas, obra del siglo XVIII, realizada por el taller
de José y Manuel Ramírez de Arellano; su retablo mayor, barroco
del siglo XVIII, atribuido a Manuel Ramírez de Arellano; y, sobre todo,
las bellísimas pinturas murales al óleo, de rico colorido y pincelada
suelta, de Francisco de Goya.
Este genial pintor aragonés realizó, hacia 1774, un total de once
obras para la cartuja, de las cuales se han conservado siete: San Joaquín
y Santa Ana, el Nacimiento de la Virgen, los Desposorios, la Visitación,
la Circuncisión, la Epifanía y la Presentación en el Templo.
Las restantes cuatro pinturas perdidas fueron sustituidas por otras tantas efectuadas
en 1903 por los pintores franceses Paul y Amadée Buffet.
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