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 Tambores típicos de la Semana Santa Aragonesa |
Fe, tradición y fervor popular toman por unos días las principales calles de la ciudad, entre el sonido atronador
de bombos y tambores.
La Semana Santa de Zaragoza, cuyos orígenes se remontan al siglo XIII y que ha sido declarada de Interés
Turístico Nacional. En ella participan más de 15.000 cofrades de 23 Hermandades, en unos desfiles
procesionales que convocan ya a más de cien mil visitantes y tiene su punto culminante en la procesión
del Santo Entierro, el Viernes Santo.
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La Semana Santa de Zaragoza ha
estado vinculada, a lo largo de su historia, a dos instituciones
religiosas: la Venerable Orden Tercera de San Francisco de Asís
y la Muy Ilustre, Antiquísima y Real Hermandad de la Preciosísima
Sangre de Nuestro Señor Jesucristo y Madre de Dios de
Misericordia.
Ambas instituciones nacieron
y compartieron sede en el convento de San Francisco de Frailes
Menores, cuya construcción se realizó entre 1286
y 1357, fuera de la muralla de la ciudad, junto a la puerta Cineja,
tras la llegada a Zaragoza de un grupo de frailes en 1219.
La Venerable
Orden Tercera de San Francisco de Asís
A lo largo del siglo
XVIII, la Venerable Orden Tercera de San Francisco de Asís
organizaba tres procesiones: la del Encuentro (Martes Santo),
la del Santo Entierro (Viernes Santo) y la de la Resurrección
(Domingo de Pascua). Tras la voladura del convento de San Francisco
en 1809 durante el segundo Sitio, y la pérdida de sus
bienes, la Orden suspendió la vida de comunidad hasta
1815, en que volvió a realizar un Vía Crucis por
el interior del claustro del destruido convento y la procesión
del Encuentro. En 1819, instalados los frailes en el nuevo convento,
intentaron reanudar la procesión del Santo Entierro después
de celebrado el acto del Descendimiento, lo que fue motivo de
un prolongado litigio con la Hermandad de la Sangre de Cristo,
que fue la encargada de organizarla desde 1827. La V.O.T. continuó
realizando la procesión del Encuentro durante los primeros
decenios del siglo XX.
La Muy Ilustre
Antiquísima y Real Hermandad de la Preciosísima
Sangre de Nuestro Señor Jesucristo y Madre de Dios de
Misericordia
Uno de los fines de los
religiosos del convento de San Francisco era la recogida de cadáveres
abandonados, función que fueron poco a poco dejando en
manos de seglares. Este puede ser el comienzo de la existencia
de la Muy Ilustre, Antiquísima y Real Hermandad de la
Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo
y Madre de Dios de Misericordia, que en 1280 tenía capilla
propia en la iglesia conventual.
Con los avatares de la guerra de la Independencia y la voladura
del convento de San Francisco quedaron también destruidos
todos los pasos que formaban parte de la procesión del
Santo Entierro, salvo el Cristo de la Cama, que fue rescatado.
La Hermandad de la Sangre de Cristo trasladó su sede,
en 1813, a la iglesia de Santa Isabel, reanudando su actividad,
organizando la procesión del Santo Entierro y encargando,
durante el siglo XIX, nuevos pasos. Actualmente sigue teniendo
su sede canónica en la Iglesia de Santa Isabel de Portugal,
desde donde continúa encargándose de la organización
del Santo Entierro.
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