[tecnología] la caligrafía en el tercer milenio
||> txt :. Alan Curtis ||> dsñ:. Sergio Pacheco
La escritura es la fuerza que impulsa el progreso científico. Pero los medios de escritura no han cambiado mucho a través de los tiempos. ¿Pero qué nos depara la era digital?
Pinceles, tinta, plumas, punzones, trozos de carbón o barras de plomo... Estos son algunos de los medios más populares que el hombre usó en el pasado.

En la actualidad, usamos bolígrafos (una especie de pluma avanzada) o lápices (ídem de las barras de plomo); es decir, que nuestras herramientas de escritura no han cambiado mucho en varios milenios.

El advenimiento de las computadoras puede cambiar todo esto.

La necesidad de introducir datos en los ordenadores impuso el nacimiento del teclado. Grande, incomodo y totalmente inútil sin estar cerca de un computador conectado, esto hace de él una solución transitoria, pero que permite introducir un número aceptable de palabras por minuto tras un entrenamiento adecuado.

Pero uno no puede ir por ahí con un teclado... ¿O sí?

Un nuevo invento podría revolucionar el mundo de los teclados:

Son los teclados proyectados sobre cualquier superficie (una mesa, un maletín, una carpeta), lo que hace tremendamente portable cualquier ordenador de bolsillo. Un láser traza un dibujo en forma de teclado sobre esa superficie y el usuario “teclea” en ese dibujo, como si de un teclado ordinario se tratara. Un detector de movimiento analiza los gestos de nuestros dedos y deduce las teclas que hemos “pulsado”. Barato de producir y fácil de usar, sólo el mercado puede decir si se popularizará o se quedará en sólo una curiosidad más.

Otro avance del nuevo milenio es la pantalla táctil con reconocimiento de caracteres (incluso las hay enrollables) y memoria para almacenar decenas de “hojas” (pantallas) de información. La ventaja en que simplemente usamos un punzón y escribimos como siempre en la superficie sensible a la presión. La principal desventaja es que hay que entrenar al aparato para que se adapte a nuestra forma de escribir.

En los relatos de ciencia-ficción, no tenemos que teclear y teclear, sino que dictamos directamente a viva voz a la computadora.
La pena es que en la actualidad y el futuro cercano, esto es quizás esperar demasiado, pues aunque ya existen programas que nos permiten “escribir con la voz”, tienen demasiadas limitaciones: debemos adaptar el programa a nuestra voz, cualquier ruido impide el reconocimiento adecuado, debemos utilizar palabras clave para subrayar, cortar, pegar, etc...

Afortunadamente parece que no vamos a tener que esperar tanto para cambiar nuestros hábitos de escritura. Se han empezado a comercializar los “bolígrafos digitales”. Por una parte permiten escribir igual que cualquier otro bolígrafo, pero por otra, una diminuta cámara registra el movimiento del bolígrafo sobre la superficie impresa con un relleno de puntos (1 cada 0,3 mm), lo que permite almacenar lo que se escribe y trasmitirlo más tarde, vía bluetooth o un adaptador especial, a un ordenador.

El pero es que hace falta escribir sobre un papel especial, eso después de enseñar al aparato a reconocer nuestra forma de escribir. Además actualmente poseen poca memoria y la batería dura sólo unas decenas de hojas antes de convertirse en un bolígrafo corriente pero bastante caro.

En definitiva, no hay una receta milagrosa para el futuro, pero sí que hay progresos en la dirección correcta. El reconocimiento de voz mejora día a día para convertirse en la tecnología que nos liberará algún día de la tiranía de la tinta y las teclas, pero mientras tanto, tendremos que apañárnoslas simplemente con mejoras de los medios tradicionales.