La escritura
es la fuerza que impulsa el progreso científico.
Pero los medios de escritura no han cambiado mucho
a través de los tiempos. ¿Pero qué
nos depara la era digital?
Pinceles, tinta, plumas, punzones,
trozos de carbón o barras de plomo... Estos son
algunos de los medios más populares que el hombre
usó en el pasado.
En la actualidad, usamos bolígrafos (una especie
de pluma avanzada) o lápices (ídem de las
barras de plomo); es decir, que nuestras herramientas
de escritura no han cambiado mucho en varios milenios.
El advenimiento de las computadoras puede cambiar todo
esto.
La necesidad de introducir datos en los ordenadores impuso
el nacimiento del teclado. Grande, incomodo y totalmente
inútil sin estar cerca de un computador conectado,
esto hace de él una solución transitoria,
pero que permite introducir un número aceptable
de palabras por minuto tras un entrenamiento adecuado.
Pero uno no puede ir por ahí con un teclado...
¿O sí?
Un nuevo invento podría revolucionar el mundo de
los teclados:
Son los teclados proyectados sobre cualquier superficie
(una mesa, un maletín, una carpeta), lo que hace
tremendamente portable cualquier ordenador de bolsillo.
Un láser traza un dibujo en forma de teclado sobre
esa superficie y el usuario teclea en ese
dibujo, como si de un teclado ordinario se tratara. Un
detector de movimiento analiza los gestos de nuestros
dedos y deduce las teclas que hemos pulsado.
Barato de producir y fácil de usar, sólo
el mercado puede decir si se popularizará o se
quedará en sólo una curiosidad más.
Otro avance del nuevo milenio es la pantalla táctil
con reconocimiento de caracteres (incluso las hay enrollables)
y memoria para almacenar decenas de hojas
(pantallas) de información. La ventaja en que simplemente
usamos un punzón y escribimos como siempre en la
superficie sensible a la presión. La principal
desventaja es que hay que entrenar al aparato para que
se adapte a nuestra forma de escribir.
En los relatos de ciencia-ficción, no tenemos que
teclear y teclear, sino que dictamos directamente a viva
voz a la computadora.
La pena es que en la actualidad y el futuro cercano, esto
es quizás esperar demasiado, pues aunque ya existen
programas que nos permiten escribir con la voz,
tienen demasiadas limitaciones: debemos adaptar el programa
a nuestra voz, cualquier ruido impide el reconocimiento
adecuado, debemos utilizar palabras clave para subrayar,
cortar, pegar, etc...
Afortunadamente parece que no vamos a tener que esperar
tanto para cambiar nuestros hábitos de escritura.
Se han empezado a comercializar los bolígrafos
digitales. Por una parte permiten escribir igual
que cualquier otro bolígrafo, pero por otra, una
diminuta cámara registra el movimiento del bolígrafo
sobre la superficie impresa con un relleno de puntos (1
cada 0,3 mm), lo que permite almacenar lo que se escribe
y trasmitirlo más tarde, vía bluetooth o
un adaptador especial, a un ordenador.
El pero es que hace falta escribir sobre un papel especial,
eso después de enseñar al aparato a reconocer
nuestra forma de escribir. Además actualmente poseen
poca memoria y la batería dura sólo unas
decenas de hojas antes de convertirse en un bolígrafo
corriente pero bastante caro.
En definitiva, no hay una receta milagrosa para el futuro,
pero sí que hay progresos en la dirección
correcta. El reconocimiento de voz mejora día a
día para convertirse en la tecnología que
nos liberará algún día de la tiranía
de la tinta y las teclas, pero mientras tanto, tendremos
que apañárnoslas simplemente con mejoras
de los medios tradicionales.