[música] Monegros Desert Festival 2005
||> txt :. Mr. Corrosivo ||> dsñ:. Sergio Pacheco
Una de las citas más intensas de la oferta musical estival, el Monegros Desert Festival, como quien no quiere la cosa, ha alcanzado este año su undécima edición.
Atrás quedan ya la los recuerdos de la conmemoración del año anterior por sus diez ediciones.
Con cada Monegros, aumenta la oferta en estilos y en número de actuaciones, mejora la organización, se mejoran los accesos e, inevitablemente, crece brutalmente la afluencia masiva de público llegado desde todos los rincones de España e incluso de fuera de nuestras fronteras.
Sin embargo, este Festival comienza a adolecer de los problemas de los grandes eventos, aunque no tiene problemas con el espacio disponible, no entendemos cómo todavía no se han reorganizado las carpas para facilitar el tránsito entre ellas, sobre todo con el escenario al aire libre. Aglomeraciones en las barras para pedir bebidas o en las casetas para cambiar Monegrinos, solucionables con mejores previsiones. Problemas eléctricos o fallos de sonido puntuales, comprensibles en un evento en mitad del desierto. En temas más prosaicos, la comida este año con el catering perdió el romanticismo de otros años por una eficiencia propia de hospitales o aviones (y en la que la coca de Fraga, el dulce, que otros años disfrutaban los acreditados, desgraciadamente no tuvo cabida).

Pero no han sido ni las esperas ni los cortes lo que ha deslucido la edición 2005, sino un pequeño incidente en uno de los escenarios, de acceso únicamente para acreditados y en el que sus patrocinadores demostraron un comportamiento caciquil cortando a uno de los artistas e impidiéndole continuar con su actuación al no considerarla adecuada a su perfil. Malentendido o veto, la situación no debió haberse producido, si el patrocinador quería que sonase un estilo concreto debería haberlo comunicado a la organización y ésta debería haber previsto qué artistas estaba colocando en la parrila de ese escenario.

En lo que respecta a la música, el festival no sólo mantiene el listón de ediciones anteriores sino que en algunos casos logra superarlo.
En mi caso, puedo asegurar que estaba estresado ante tantas cosas por ver y desgraciadamente al mismo tiempo, con las consecuentes idas y venidas entre escenarios. Como aviso para los responsables de la organización encargados de planificar los horarios de las actuaciones, recomiendo hacer un estudio de los diferentes perfiles de asistentes para que se den cuenta de que no sólo van personas que no se mueven del Open Air o que están en un único escenario. Hay que planificar para que no haya tanto solapamiento de grupos con un perfil de público muy parecido en distintos escenarios y al mismo tiempo.

Es difícil hacer un resumen de todos los escenarios, sin embargo destacaré algunos de los que más hicieron disfrutar.
Los artistas más bailados por el público más duro en el Open Air fueron, casi en sesión continua: Sven Vath, Pascal F.E.O.S., Jeff Mills, Ben Sims y Oscar Mulero.

En la Carpa San Miguel, cartel heterodoxo donde se alternó el hiphop nacional de Jota Mayúscula o Sólo los Solo y los grandes Cypress Hill con los clásicos del tecno como Richie Hawtin, Dave Clark o Mistress Barbara.

De la White Label Arena destacar los lives de Alexander Kowalski, Heiko Laux y por supuesto los zaragozanos JLF que un año más no faltaron a la cita con un set enérgico.

En la Bacardi Tent los aficionados a la electrónica más refinada pudimos difrutar de los ritmos de Chicago, a cargo de Ron Trent y Lil´Louis, de las propuestas de Francois K. y Felix da Housecat y de la sesión de DJ Behrouz, el iraní afincado en USA, sin olvidar el disfrutadísimo live de Superdiscount.

Pequeña era la carpa Grupo Zeta Area, pero su programación estuvo a la altura con el directo de los norteamericanos Thievery Corporation, el ecléctico David Holmes y donde destacaron los también directos de Phuture 303 y Zombie Nation; mencionar el flaco favor que Windsor for the derby les hicieron a las Chicks on Speed que actuaron tras ellos y que se encontraron con que éstos habían vaciado la carpa a golpe de guitarra.

Si pequeña era la carpa anterior, minúscula es la Xclub!, pero se lleva la palma con el live de Aux 88, una actuación vibrante con el mejor electro, disfrutado y bailado por aquellos que nos escapamos de los ritmos más facilones del resto de las carpas.

Finalmente el Chill-Out, el espacio más elegido por aquellos que decidían que el suelo es un buen lugar para dormir o donde reposar el “bajon”, pero donde disfrutamos de las propuestas menos convencionales a cargo de Plaid, Thomas Fehlmann, Howie B o Photek.

Un año más, otra edición y cada vez más intensa y agotadora, y todo ello cuando ya se nos invita a una nueva y segunda cita anual el 29 de octubre, al M2 “indoor” Festival, por supuesto en los Monegros.