[música] Electro2M4. Sorpresa, sorpresa
||> txt :. LND ||> dsñ:. Sergio Pacheco
Venir a este minifestival zaragozano es encontrarte con una sorpresa en cada edición. Si ya hemos pasado por lluvia, bajas, cambios y mal sonido, este año le tocaba el turno a un lavado de cara general, romper con el pasado para empezar un nuevo futuro. Ya no pertenece a las fiestas del Pilar (menos mal) y el escenario esta vez es en un sitio cerrado (la sala multiusos), algo enorme para el evento, pero vale.
Esta vez la sorpresa, y aún no sé si es para bien o para mal, ha sido el cartel.
A priori y para cultivados en la electrónica un buen festival con nombres nuevos y de talla; pero, para no iniciados, una quincena de desconocidos que además la publicidad no aclaraba (ni estilos ni procedencia).
Ahí está el principal motivo por el cual la asistencia de público fue más bien escasa. Y es más, si te pones a indagar entre los artistas descubrirás que la mayoría tienen algo en común (y esa es otra pega), que ninguno es de baile.
Todos son rollete experimental, electrónica inteligente, etc. ¿Y qué pasa cuando la gente que va quiere bailar y no le das de bailar? Pues que se aburre, por muy bien que esté Luke Vibert o Mu-zik. Tomen nota organizadores y cambien el chip o de consejeros.

En lo artístico la nota del festival sería un notable de no ser por dos gigantescos muy deficientes y un suspenso. Por su culpa baja la media.
Esto es como la selectividad, no vale con que saques dos sobresalientes si hay alguna asignatura (aquí llamadas El Gran Puzzle Cózmico y Wevie Stonder) en las que no tienes ni pajolera idea. Menudas monstruosidades sonoras y visuales, daban incluso vergüenza ajena. Los del puzzle hubieran hecho bien en quedarse en su casita un par de siglos más ensayando y aprendiendo a hacer algo más que seleccionar presets de su única máquina. Y de las letras mejor no hablar. Y de los de Skam, ídem, ver un payaso repartiendo caramelos y correteando sin parar haciendo jueguecitos imbéciles mientras sus compis hacen como que hacen algo, pues no. Leticia Sabater lo sabe hacer mejor.

Después de este acaloramiento vamos con lo importante. Algunos de los directos quedaron un poco sosos debido al ambiente (Fibla, Quinoline Yellow). Otros pusieron empeño en levantar algo el ánimo colectivo (Balago, Infrasound, Freeform o Parsec), aunque hubo también quien se encargó de bajarlo (Mira Calix o Dj 2D2). Así pues nos quedamos con los buenos. Y ese premio gordo hay que dárselo a Luke Vibert. Pegado a su portátil se podía ver una bonita pegatina que decía “I love acid” así que ya os podéis hacer una idea. Los ritmos arrastrados y el hip hop instrumental del comienzo se volvieron cada vez más robóticos e impregnados de ese ácido sonido que tanto nos gusta en LND. No se podía bailar físicamente pero mentalmente lo pasábamos como enanos.
La virtual medalla de plata es para Mu-zik porque siguiendo los patrones (no tan desquiciados) de Aphex Twin supo acertar con esa difícil mezcla de ruidos y ritmos hiperacelerados que es el drill&bass y la experimentación más amable. Y el bronce es para la mitad de SuperCollider. Jamie Lidell demostró que tiene un portento de voz emulando a grandes del soul como Al Green o Curtis Mayfield pero con esa vena desquiciada propia de los tiempos en los que vivimos; añadiendo a sus letras sonidos descacharrantes, tormentas de ruido y ritmos imposibles. La pega es que no sabe contenerse y a veces se pasa de la raya.

Estaremos expectantes a las nuevas sorpresas del año que viene ¿Alguien apuesta?