La estación
en la que más hormonas se desbocan y más
alergias se desencadenan ha llegado y todos y todas
queremos saber cómo estar a la última.
Hay varias tendencias, como
todos los años. Eso sí, el consumidor final
es el que marca lo que se va a ver en las calles.
Safari por doquier
Por un lado está un estilo como de explorador total
que se lleva mucho, quizás como influencia de los
Thornberrys. Los colores son los propios de tan selvática
experiencia: sienas, tostados, arenas, musgos y en general,
todos los colores militares, eso sí, sin ningún
elemento que denote un ramalazo belicista, no nos vayan
a confundir con Charlotín. Es el estilo que más
va con los amantes de los deportes de riesgo y los domingueros
en general. Así que nada, a emular a Ace Ventura
y a dar palique a los bichejos.
Neon lights
Si lo tuyo es salir hasta que vuelve a anochecer un par
de veces, tienes que combinar los granates y coñacs
con blanco y marino desde ya mismo. Sólo así
podrás pasar despercibido/a entre todo el mundo
que, indefectiblemente, se habrá apuntado al carro
a estas alturas. La clave está en los complementos.
Cinturones muy ochenteros otra vez, que ya huelen, zapatos
ochenteros, bolsos ochenteros y hasta móviles que
parecen ochenteros, ya que ahora tienen tantas cosas que
necesitan volver al tamaño ladrillo de los que
aparecían en Corrupción en Miami. Los maquillajes
se siguen sofisticando con cada temporada, así
que pronto se podrá lucir un rostro un tanto clown
sin sentir vergüenza ni remordimientos. Vosotras
mismas.
Cardo borriquero
Otra de las tendencias es el look Rottenmeyer, ideal para
masoquistas y maniáticos incondicionales de la
raya diplomática. Si quieres ahuyentar a los pesados
babosos borrachos durante todo el fin de semana porque
no estás para comer nabos, no cabe duda que ese
aire de alta ejecutiva con elegancia en la mirada por
encima del hombro, te va que ni pintada. Sólo tienes
que escoger lo más granado de tu vestuario habitual
de oficina -o de ir a entregar currículums en su
defecto- y combinarlo con un top ajustado con algún
aplique que emita reflejos y unos tacones palmeros de
aguja. Arrasarás de envidia en ellas y de placer
visual en ellos, que sin embargo se sentirán demasiado
intimidados para atreverse a invitarte a una copa. Con
un moño alto serás el destino final de todas
las críticas de las pijas más abyectas.
Que sufran, las podencas de ellas.
Barriobajero chic
Pantalones desgastados o descoloridos en casa en plan
cutre con algodón y lejía, camisetas ajustadas,
cortes de pelo tipo cenicero con las puntitas teñidas
de rubio, aro en una oreja y anillo gigante en el pulgar,
con camiseta horterilla más lavada que la cara
de Beatriz Rico en UPA desde que hace de embarazada, para
chico; y chaquetas de chándal antiguos, con bolso
de polivinilo de colores chillones y coletas de tonta
del bote, para chica, es lo que se llevaba la temporada
pasada. Ahora, si quieres que se te identifique bien con
tu barrio periférico y barato, tienes que pasarte
al peinado tipo Shon Goku y los pantalones con raya vertical
en color contrastado, porque todavía no puedes
ir con crestita, ya que si no, parecerías de una
zona normal de la ciudad. Si eres chica, tienes que ponerte
rastas o teñirte en cuatro colores en casa, con
tinte de oferta, a ser posible con malas trazas, para
que el resultado sea entre gincho y punky radical.