El diseñador
ha sido el más polémico de las pasarelas
de esta temporada gracias a elementos que formaban
parte de sus diseños, tachados de sexistas.
De Gaudí, Circuit,
Spoko y Cibeles nos vamos a quedar con una imagen todos
este año y no es otra que la de Bimba Bosé
y sus compañeras de profesión intentando
no precipitarse al vacío. Y es que a Delfín
se le ocurrió colocarles para el desfile unas máscaras
que no les dejaban ver ni torta y tenían que ir
con pies de plomo por la pasarela, como si de un soldado
a punto de pisar bombas en Bosnia se tratase. Además
llevaban unas sogas y unas cruces al cuello sobre los
que la prensa, que no tiene escándalos políticos
de los que preocuparse últimamente emprendió
una injustificable y encarnizada batalla alusiva a sexismos
y maltratos a la mujer, donde realmente no había
nada de ello.
LAS CHICAS DE LA CRUZ ROJA
Desde La Nota Discordante estuvimos haciendo flaco favor
a la colección de Delfín basada en letras
näif, telas musgo y cruces rojas. Sinceramente
nos parecía una estafa a pesar de que Bimba y la
mujer de Jimmy Tenor mostraran sus diseños hasta
en la sopa. Tampoco es que nos parezca una maravilla la
nueva colección, pero apuntamos hacia una brillante
carrera del diseñador más arriesgado de
cuantos se han presentado a esta edición, y creemos
que puede servir el infortunio del escándalo como
acicate para el reconocimiento de su nombre.
RESTOS DE SERIE
Esta temporada las pasarelas no han aportado nada nuevo
salvo contadas excepciones (Spastor, Locking Shocking)
ya que los clásicos cada vez son más clásicos
y tan fieles a su estilo que se condenan a sí mismos
a repetirse, convirtiendo en un eterno revival
cada temporada. Hacen falta más agallas para apostar
por diseños que, siendo o no exportables a la realidad,
propongan algo innovador aunque sea erróneo. Si
la pasarela se convierte en un brainstorming
siempre habrá quien recoja los frutos de ese esfuerzo.