[moda] Re”v”ajas de enero
||> txt :. Gimeno Sarrato ||> dsñ:. Sergio Pacheco
Cada año lo mismo. Y mira que no escarmiento. Me pego todo el mes de diciembre comprándome trapitos teniendo la mejor época del año para ahorrarme unos euros, a la vuelta de la esquina. Si además tuviese dificultades para la tallas aún lo entendería pero es que no puedo ser una persona más convencional y típica en cuanto a medidas se refiere. Y lo que más me fastidia de todo es que algún listillo me diga en los días posteriores al loado 7 de enero al verme con alguna prenda -que sólo él no había visto- la famosa frase: “¿En las rebajas, no?”. Pues no, chato, a ver que te piensas. Uno no desgasta los zapatos de patear todas las tiendas en busca de esa coraza de su talla-perfecta para la vida diaria- durante toda la temporada para que al final de la misma le venga un cenutrio sin percha a tocarle la imagen.
FECHAS CLAVE
Estoy por reivindicar que los Reyes Magos vengan a mi casa y las de todos mis conocidos el día 8 de enero. Todo está calculado para que nos dejemos la nómina en las prendas que les compramos a nuestros seres queridos, tras hacer verdaderas cabriolas lingüísticas en una escalada de intrincadas confabulaciones sociales y familiares en busca del ansiado dato clave: sus tallas. Con los hombres no hay problema, pero con las damas es más difícil si no quieres terminar abofeteado o denostado indefectiblemente. Mientras ellos olvidarán la pregunta justo tras contestarte, ellas se darán cuenta de que pretendes regalarles algo para lucir el cuerpo que las dotaciones genéticas de sus padres les han proporcionado. Y claro, el resultado no será el mismo. Tú esperas su cara de sorpresa ante ese salto de cama de firma carísima que le has comprado y sólo ves un atisbo mal teatralizado de una sonrisa. Has metido la pata. Para disimular, el día que le preguntaste su talla de pecho (para saber qué picardías le estaría bien), también te probaste una de sus sortijas con la esperanza de desviar el tema y que no pensase que sólo la quieres por sus antigravitatorias glándulas. Su imaginación hizo el resto. Cuando ya se había hecho la manicura con esmero para lucir mejor el enorme pedrusco en su dedo, le presentas ante los mofletes el enorme paquete que no puede albergar un anillo en su interior a no ser que nuestra ser querida sea una diplodocus. Después viene el disimulo, el “no, si… me ha gustado” y el chantaje sexual para que se nos pase el consecuente mosqueo. Luego, ella resulta que te regala una estantería preciosa y de precio exorbitante que sustituye al llegar a casa a tu amado mueble desvencijado que tantos buenos recuerdos te traía. Tú debes resignarte y echar mano también de Stanislavski, ante la desesperación interna que te produce tu adolescencia perdida en el contenedor de basura. Con una sonrisa te afirmará que, con las rebajas anticipadas que habían puesto en la tienda, ha costado sólo la mitad de millones de euros que su precio original.

YO LO VI PRIMERO
La cuesta de enero hace que la gente haga cola para entrar a comprar. Como España va bien para los que lo dicen y el resto tenemos hipotecada nuestra existencia, el frío no debe amilanarnos ante la posibilidad de conseguir ese jersey que tanto habíamos desgastado con la mirada, cada vez que pasábamos ante el escaparate durante los meses anteriores. Ahora es nuestra oportunidad y el codazo se hace inevitable ante la posibilidad de que la maruja de turno presuma de haber marcado su territorio, como una leona. Tras agotar todas las fases del protocolo, el tirón y la cara de esquizofrénico peligroso la acobardarán y esperará la distancia prudencial de tres percheros para comenzar sus disquisiciones acerca de lo maleducados que somos los jóvenes, cuando en realidad a ella se le había antojado el jersey cuando nos lo estábamos probando.

CONSEJOS DE SIEMPRE
No hace falta que os diga que si el resto del año aceptan tarjetas, ahora tienen la obligación de hacerlo; que si admiten devoluciones el resto del año ahora deben hacerlo también; que si algo nos sale con un defecto, nos lo tienen que cambiar; que tienes que guardar los resguardos de compra por si acaso; que los objetos de saldo y tarados tienen que estar bien indicados, porque éstos son los únicos que no se pueden cambiar; y que en cuanto a moda se refiere, no te dejes llevar por el impulso y que lo que este año se ha llevado demasiado, el año que viene no lo venderán ni en las tiendas de los chinos.
Pero hay otro consejo que debo daros y es que éste es el mejor momento para renovar nuestro fondo de armario porque los básicos no pasan nunca de moda y ahora te puedes ahorrar unos céntimos, que puedes dedicar a algún capricho o autorregalo de ésos que todos necesitamos de cuando en cuando. Y ya queda menos para las del mes de julio, que no son tan espectaculares pero sí mucho más vistosas.