Cada año
lo mismo. Y mira que no escarmiento. Me pego todo
el mes de diciembre comprándome trapitos
teniendo la mejor época del año para
ahorrarme unos euros, a la vuelta de la esquina.
Si además tuviese dificultades para la tallas
aún lo entendería pero es que no puedo
ser una persona más convencional y típica
en cuanto a medidas se refiere. Y lo que más
me fastidia de todo es que algún listillo
me diga en los días posteriores al loado
7 de enero al verme con alguna prenda -que sólo
él no había visto- la famosa frase:
¿En las rebajas, no?. Pues no,
chato, a ver que te piensas. Uno no desgasta los
zapatos de patear todas las tiendas en busca de
esa coraza de su talla-perfecta para la vida diaria-
durante toda la temporada para que al final de la
misma le venga un cenutrio sin percha a tocarle
la imagen.
FECHAS CLAVE
Estoy por reivindicar que los Reyes Magos vengan a mi
casa y las de todos mis conocidos el día 8 de enero.
Todo está calculado para que nos dejemos la nómina
en las prendas que les compramos a nuestros seres queridos,
tras hacer verdaderas cabriolas lingüísticas
en una escalada de intrincadas confabulaciones sociales
y familiares en busca del ansiado dato clave: sus tallas.
Con los hombres no hay problema, pero con las damas es
más difícil si no quieres terminar abofeteado
o denostado indefectiblemente. Mientras ellos olvidarán
la pregunta justo tras contestarte, ellas se darán
cuenta de que pretendes regalarles algo para lucir el
cuerpo que las dotaciones genéticas de sus padres
les han proporcionado. Y claro, el resultado no será
el mismo. Tú esperas su cara de sorpresa ante ese
salto de cama de firma carísima que le has comprado
y sólo ves un atisbo mal teatralizado de una sonrisa.
Has metido la pata. Para disimular, el día que
le preguntaste su talla de pecho (para saber qué
picardías le estaría bien), también
te probaste una de sus sortijas con la esperanza de desviar
el tema y que no pensase que sólo la quieres por
sus antigravitatorias glándulas. Su imaginación
hizo el resto. Cuando ya se había hecho la manicura
con esmero para lucir mejor el enorme pedrusco en su dedo,
le presentas ante los mofletes el enorme paquete que no
puede albergar un anillo en su interior a no ser que nuestra
ser querida sea una diplodocus. Después viene el
disimulo, el no, si me ha gustado y
el chantaje sexual para que se nos pase el consecuente
mosqueo. Luego, ella resulta que te regala una estantería
preciosa y de precio exorbitante que sustituye al llegar
a casa a tu amado mueble desvencijado que tantos buenos
recuerdos te traía. Tú debes resignarte
y echar mano también de Stanislavski, ante la desesperación
interna que te produce tu adolescencia perdida en el contenedor
de basura. Con una sonrisa te afirmará que, con
las rebajas anticipadas que habían puesto en la
tienda, ha costado sólo la mitad de millones de
euros que su precio original.
YO LO VI PRIMERO
La cuesta de enero hace que la gente haga cola para entrar
a comprar. Como España va bien para los que lo
dicen y el resto tenemos hipotecada nuestra existencia,
el frío no debe amilanarnos ante la posibilidad
de conseguir ese jersey que tanto habíamos desgastado
con la mirada, cada vez que pasábamos ante el escaparate
durante los meses anteriores. Ahora es nuestra oportunidad
y el codazo se hace inevitable ante la posibilidad de
que la maruja de turno presuma de haber marcado su territorio,
como una leona. Tras agotar todas las fases del protocolo,
el tirón y la cara de esquizofrénico peligroso
la acobardarán y esperará la distancia prudencial
de tres percheros para comenzar sus disquisiciones acerca
de lo maleducados que somos los jóvenes, cuando
en realidad a ella se le había antojado el jersey
cuando nos lo estábamos probando.
CONSEJOS DE SIEMPRE
No hace falta que os diga que si el resto del año
aceptan tarjetas, ahora tienen la obligación de
hacerlo; que si admiten devoluciones el resto del año
ahora deben hacerlo también; que si algo nos sale
con un defecto, nos lo tienen que cambiar; que tienes
que guardar los resguardos de compra por si acaso; que
los objetos de saldo y tarados tienen que estar bien indicados,
porque éstos son los únicos que no se pueden
cambiar; y que en cuanto a moda se refiere, no te dejes
llevar por el impulso y que lo que este año se
ha llevado demasiado, el año que viene no lo venderán
ni en las tiendas de los chinos.
Pero hay otro consejo que debo daros y es que éste
es el mejor momento para renovar nuestro fondo de armario
porque los básicos no pasan nunca de moda y ahora
te puedes ahorrar unos céntimos, que puedes dedicar
a algún capricho o autorregalo de ésos que
todos necesitamos de cuando en cuando. Y ya queda menos
para las del mes de julio, que no son tan espectaculares
pero sí mucho más vistosas.