[kawaii blues]
||> txt :. el pececito de colores ||> dsñ:. Sergio Pacheco
teletranspórtame, Scotty
Sniff. Mariola me la ha vuelto a jugar. La he acompañado a la farmacia, pensando que iba a comprar termalgines o que le había vuelto a dar el ansia por los chicles de nicotina, cuando ha pedido una caja de condones. He notado el color subirme a las mejillas y de repente todo me daba vueltas. ¿Pero para qué coño los querrá?

Obviamente, tengo una ligera idea. Tan sutil como penetrante. Y desde luego, puedo decir para cual no.

Como hacía demasiado viento, nos hemos metido dentro del “Café y Té”. Nada más sentarme me di cuenta, vagamente, de que no podía decir cómo habíamos llegado allí, o de qué me estaba hablando. Estaba demasiado afectada para hacer algo más que flotar en una nube, inconsciente de mis propios actos o de la gente que me rodeaba. Simplemente me había dejado arrastrar hasta allí.

Con una manzanilla empiezas a ver todo con más perspectiva. Al menos con lo que sea que le meten a la manzanilla, porque la manzanilla sola no vale lo que me han cobrado. Sniff.

La miraba fijamente. Viendo cómo sus labios se movían. Cómo las manos iban del cigarrillo al cenicero, de él a su vaso, y de nuevo a los labios. Y me imaginaba qué diablos pensaba hacer con ellos. Quizá eran sólo por si acaso.

Desde hace años manteníamos el pacto, sellado con saliva (la sangre parecía una alternativa demasiado desagradable), de reservarnos para el instituto, prorrogable hasta el primer año de universidad.

No había ningún indicio de que Mariola pensara dar el paso de la “atracción adolescente” al “amor en especies”. A pesar de mi intuición femenina.

Para mí era facil cumplir, y quiero decir “seguir cumpliendo”, el pacto. Mis posibilidades hasta ahora se reducían a Stu, y parecía que lo nuestro no iba a avanzar. Al menos hasta que Stu se diera cuenta de que existía algo lo suficientemente profundo y compartido para ser “lo nuestro”.

Había hecho ciertos contactos durante mi época pre-adolescente que habían acabado lo que había durado el verano, el curso, o la semana en la playa. No es que después no los hubiera vuelto a ver. Es que después, al encontrarnos, eramos extraños otra vez. Sniff.

Hasta hubo un pequeño escarceo en el bosque que tuvo que ver más con “Expediente-X” que con “Lucía y El Sexo”. Sniff.

¿Le preguntaba o no le preguntaba? ¿Y si ya me lo había dicho y no había prestado atención? Aunque no hubiera estado a kilómetros de allí, no se habría dado cuenta. Mariola tiene el don de poder seguir hablando contigo sin que intervengas en ningún momento en la conversación. Suele ser saludable desconectar antes de que empiece a rallar y limitarse a observarla.

Si había comprado condones, ¿eso quería decir que ya había pasado por las otras bases? Uh... ¿Habría...? Uh!!!

Snnnif!

Podía mirarla de arriba abajo el tiempo que quisiera, intentando que me dijera algo su lenguaje corporal, esperando ver un brillo en sus ojos que me diera alguna pista. Podía seguir perdiendo el tiempo o darme de cabeza contra un muro de ladrillos. Que ella no le hubiera dado importancia, significaba algo. ¿Pero qué?

Ya a salvo en mi cuarto, de nada sirve pensar en lo que podía o no podía haber hecho, y si le pregunto al pececito tampoco me responderá. ¿De qué sirve tener una mascota a la que no puedes acariciar ni apartar de tu lado por la mañana cuando te quiere despertar sólo por jugar (aunque a veces estas segura de que es por joder)? Se habla mucho de la inteligencia de los perros y los gatos, hasta ahora no he oído hablar de la inteligencia de los peces. Sniff.

¿Debería ir más lejos con Stu? Una conversación ya sería ir bastante lejos. También serviría tropezarme y caerme encima. Lo he ensayado varias veces.

Quizá se la compraba a alguien. Si fuera una película, la distraería para rebuscar en su bolso y ver si ha empezado la dichosa cajita de baldosas amarillas. O la encontraría en su cajón mientras estaba buscando otra cosa. O, O, la descubriría pegándomela con Stu. Eso sí sería un giro.

Diablos, después de todo sólo es una, una sola, caja de condones. Que tengas una no quiere decir que vayas a usarla. Sólo quiere decir que crees que vas a usarla. ¿Qué me importa? Puede hacer lo que quiera.

¿Debería yo también comprar una caja de condones? Sniff. Sólo por si acaso.