| [kawaii
blues] |
 |
| ||> txt :. el pececito de
colores ||> dsñ:. Sergio Pacheco |
|
|
|
 |
| los diamantes son para la eternidad |
|
|
Me pregunto qué extraña
conexión neuronal condujo a mis padres de
Quiero un perrito a Toma, un acuario.
Ahora tengo un pececito de colores llamado Manchitas.
Puede que fuera un problema auditivo, la mayoría
de las personas tiene uno y no lo sabe. Y sé
por experiencia que los padres son un grupo de riesgo.
Definitivamente, esto deja claro que el día
de Reyes está sobreestimado. Para Navidad,
es decir, para Papá Noel, me pedí
un disco, y el día de Navidad tuve un disco:
Estrella de Mar, de Amaral; y es que
cuando quieres que las cosas se hagan bien, tienes
que hacerlas tu misma.
Después de abrir los regalos y buscar un
sitio para el acuario en mi cuarto, para lo cual
tuve que meter los tomos de Kimagure Orange
Road en el cajón de la ropa interior,
me conecté con el Yahoo! Messenger -sí,
qué quieres que haga, aún no me atrevo
a salir del Parque de Atracciones de Microsoft-
lo que tardó una chica en confesar que lo
primero que había hecho esa mañana
era afeitarse el pubis. Esa era información
que no necesitaba. Cualquier otro día, habría
podido digerirla, pero diablos, después de
todo, era Navidad. Se supone que te hinchas a mazapán,
quieras o no quieras. Y si vas a visitar a tu familia,
como hago yo, de polvorones. Eres más buena
que el resto de los días -no es que yo pueda
serlo, no podría ni aunque lo intentara-,
y sonríes mucho más, porque tienes
dos semanas de vacaciones.
No sé qué tienen con los polvorones,
y lo peor de todo es que no puedes decir que no,
porque te los han estado guardando. Desde dios sabe
cuando. No creo que nadie en posesión de
sus facultades mentales se haya acercado jamás
a una bandeja de polvorones por su propia voluntad.
Sí, mi familia me los ofrece, pero yo nunca
les he visto comerse ninguno. Simplemente disfrutan
viendo cómo te los tienes que comer tú.
Para contraatacar he desarrollado una técnica,
y es que justo antes de navidad me pongo a dieta.
No es que la necesite, y no es que la siga, y no
es que tampoco sirva de mucho porque tengo un metabolismo
que haga lo que haga, siempre estoy igual de buena,
pero es una técnica. El truco es que todo
el mundo respeta una dieta. Saben que saltársela
podría traer consecuencias terribles -en
la forma de calorías en archivos .zip que
se descomprimen al entrar en contacto con tu organismo
y se autoinstalan en la partición del sistema
operativo; es decir, haciéndote engordar
en un solo día lo que has tardado en adelgazar
una semana, y haciendo que esos pantalones tan caros
que te compraste que se ajustaban en la cadera ahora
acaben en lo más recóndito del armario-.
Eso sí, cuando me interesa algo, como los
dátiles, entonces salgo con aquello de venga,
que es navidad. Lo que tienes que tener es
cuidado por si justo después te ofrecen un
polvorón.
Manchitas me mira, aunque no estoy segura
de que me vea. Sólo se queda ahí y
me tira besitos. O eso, o respira de una forma muy
extraña. Diablos, es un pez. Tienen una memoria
que dura sólo segundos. Si escondiera algo
de comida, olvidaría donde la ha dejado.
Mientras estuviera cavando un agujero con sus aletas
se diría ¿Qué diablos
estoy haciendo? Mira, ¡comida! ¡Voy
a esconderla! ¿El qué? Mira, ¡comida!.
Los peces son virtualmente tontos, lo que quiere
decir que son tontos del todo. Son como chicos,
pero con la picha fresca. :p
Ayer por la tarde estuve hablando con Stu. Es un
decir. Lleva seis semanas aquí y aún
no sabe decir dos palabras seguidas en Español.
Y no ayuda que yo no sepa mas que escribir un par
de palabras con sentido en inglés. De todos
modos me lancé y mirándole directamente
a los ojos le dije que le quería. Se lo dije
en una frase muy larga y llena de adverbios. Creo
que no entendió nada. Pero sonrió
y es tan guapo cuando sonríe...
El pececito de colores me sigue mirando, fijamente.
Me pregunto si querrá algo. Suena el teléfono,
seguro que es Mariola. Me pregunto cuánto
vivirán los peces. |
|
|
|
|