[idas de olla]
||> txt :. Lourdes Liñán ||> dsñ:. Sergio Pacheco
avances
La cosa se ha puesto muy fea en un momento. El Jniftudq ha avanzado a la carrera y en pocas décimas de segundos ha atacado a los Nukfruts que me perseguían. La lucha es feroz. Entre cuatro no logran reducir a la bestia. No entiendo qué hace un bicho de esos por estos parajes. Todos están recluidos en la Reserva. Los ciento diez Shtdus de altura del Jnftudq sobresalen por encima de mis perseguidores.

Los cuatro Nukfruts intentan evitar sus embestidas y ni aún con seis ojos consiguen evitar las dieciocho garras de esta fiera. El Nukfrut que está justo debajo de él ha conseguido inmovilizar cuatro de las garras con el fluido paralizante. Esto les dará un tiempo para poder luchar mejor. Uno de los atacados ha perdido un ojo. Eso le resta visión. Cuánto me alegro de no estar allí, ya me habría destrozado. Este sería un momento perfecto para salir huyendo, pues tanto el Jniftudq como mis rastreadores están muy ocupados intentando destruirse a sí mismos. Pero intuyo que en cuanto salga de mi escondite vendrán todos a por mí.

Parece que está cayendo la niebla. Este territorio tiene un aspecto un tanto tétrico, con tanto cráter, la niebla, el gas gris que se respira, la lucha entre especies,…Voy a intentarlo. Estoy saliendo de la roca. Por el momento nadie mira hacia aquí. Oh, el fluido paralizante ha perdido su efecto. Les está dando bien a todos. Espero que no sean muy crueles con el animal. Me he alejado trescientos Shtdus y no han apreciado siquiera mi ausencia. Quizá los golpes del Jnifrudq ha afectado a sus sensores. Me cuesta una barbaridad avanzar por este terreno. No estoy acostumbrada a usar mis extremidades para caminar, y echo de menos los saltitos.

He llegado a los quinientos Shtdus. A partir de setecientos de distancia los sensores ya no perciben. En este plano recto es imposible perder de vista el campo de batalla .Los Nukfruts están imponiéndose a la bestia. Han conseguido neutralizar doce zarpas. Le han dejado las seis restantes libres para que no se sienta vencido. Los Jniftudq son unos animales muy especiales, cuando ven que tiene perdida una batalla intentan autodestruirse. Expulsan un aire por los poros de la piel, que combinado con el fuego que mana de su boca los hace explotar, destruyendo todo lo que hay a su alrededor. Por eso le dejan creer que no está acorralado del todo. Ya lo han sedado y ahora lo devolverán a la Reserva.

Ya estoy a mil Shtduts. Tres de ellos se llevan al bicho, pero el cuarto está oteando con sus seis ojos. Tengo miedo. No quiero pensar qué harían conmigo si me descubrieran. A los Jniftudq los conservan porque son valiosos por su producción, pero a los humanos sólo los usan como alimento. Y en estos momento, yo no soy ni Nukfrut ni humana, más bien estoy a mitad de camino. Mi cuarto perseguidor a dado media vuelta, ha cerrado la verja y se va. Y aquí me quedo yo, sola como antes, pero mil doscientos Shtduts más al oeste. Por allí se mueve algo. Me mira con miedo. Parece… un humano…