[idas de olla]
||> txt :. Lourdes Liñán ||> dsñ:. Sergio Pacheco
la huida
Es simplemente imposible intentar convencer a Willy de que sigo siendo yo. Acabo de ver mi reflejo en una lámina cristalizada formada por los vapores de la gruta, y apenas me reconozco. Me doy pena a mí misma, tengo un aspecto tan demacrado. El virus ha afectado a mis articulaciones sobre manera. El primer síntoma fue la drástica reducción de mis extremidades inferiores. En este momento no deben medir más allá de treinta y tres Shtdus, unos ciento cuarenta centímetros. Apenas le llego a Willy a la mitad del cuerpo. Para colmo de mis males, la estructura molecular elástica que unía las articulaciones, se ha solidificado y ya no me es posible avanzar por impulsión, me veo obligada a caminar para trasladarme a cualquier sitio.

Esta situación me está amargando la existencia. Mis reflejos también se han visto bastante afectados y mermados. Dispongo de una visión de tan sólo 180 grados y he perdido el 80 por ciento de la capacidad auditiva. Eso supone perder una gran cantidad de ondas Gamma antes percibidas a kilómetros de distancia. Aún no entiendo cómo logré salir de la gruta justo antes de que los vapores me alcanzasen. Recuerdo los fanales de Willy mirándome atentamente con sorpresa. No esperaba encontrarse un monstruo como yo en aquel lugar.

Estoy agotada. Me he alejado unos cuantos Nhiajrs de la Base, pero aún así no me siento tranquila. Todavía me vuelvo asustada para ver si me siguen. Echo mucho de menos mi visión total. Este sitio es totalmente desconocido para mí. Nunca me había acercado tanto a la zona perimetral Prohibida. Y esta debe de ser la frontera. Si la cruzo dejaré de pertenecer a la zona permitida y me convertiré en una proscrita. Total, aquí ya tampoco se me pierde nada.

¡Puf, cómo pesa esta puerta! Claro, está hecha para Nukfruts de ochenta Shtdus de altura y cuatrocientos veinte Vnegbiats de peso. Yo sola nunca conseguiré abrir este portón. Aquí hace mucho frío. Siento cómo mi temperatura corporal ha bajado unos cuantos Gbiutns. Allá a lo lejos aprecio movimiento. Parecen… ¡me han seguido! Me esconderé tras esa roca volcánica. No puedo permitir que me atrapen.

Vaya, qué situación tan cómica, yo aquí, escondida tras una roca que antes hubiera levantado con una sola mano y sin embargo, estoyen mitad del desierto, en la frontera con la zona Prohibida, en medio de esta oscuridad que apenas me permite distinguir una figura de otra ni usando mis tres ojos a la vez.

Parece que cambian el rumbo. Se dirigen a la puerta. Ahora lo entiendo, creen que he saltado la frontera y van a buscarme al otro lado. Quizá no sea tan buena idea escapar a la zona Prohibida. Aprovecharé la coyuntura y volveré a la Base. Intentaré buscar a Willy. A lo mejor puedo convencerle y me ayuda a combatir este virus y recuperar mi vida. Me siento como una alienígena en mi propio cuerpo. Ahora vuelven otra vez, cierran el portón y miran hacia aquí. Qué hago, no puedo mimetizarme. Olvidé que ellos tienen visión total y capacidad para leer el pensamiento. Me han descubierto, estoy segura… Un momento, parecen desconcertados. Giran los seis ojos para examinarlo todo, pero algo les impide verme detrás de esta roca. La cosa empeora, por ahí viene un Jniftudq, y este está muy enfadado, a juzgar por el fuego que sale de su boca…