[idas de olla]
||> txt :. Lourdes Liñán ||> dsñ:. Sergio Pacheco
un no sé qué
Me corre un no sé qué por las venas, que me tiene supermosqueada. Mi novio dice que eso es sangre, pero ese aspecto rojizo que tiene no me gusta nada. Para colmo de mis desgracias, se me han caído otros tres ojos, y ya sólo me quedan tres. Si esto sigue así tendré que recurrir a las técnicas prohibidas. Dicen que corre un virus por ahí que tiene estos síntomas, aunque yo no estoy muy segura de que mis males se deban a un virus que va por ahí de cuerpo en cuerpo como si jugara al juego de la oca, de cuerpo a cuerpo y tiro porque me toca.

Vaya, me acaba de salir otro mechón de pelo, y en el mismo sitio que los otros, en la parte superior de la cabeza. Esto cada vez me preocupa más. Lo cierto es que no recuerdo haber realizado ninguna actividad de riesgo para mi salud en los últimos siglos. Nunca me había pasado nada parecido. Oh, no, otra vez ese movimiento repetitivo e involuntario tan molesto. No paro de abrir y cerrar los ojos continuamente sin poderlo controlar. Qué pérdida de energía. Me estoy empezando a preocupar de verdad. ¿Y si nunca recupero mi antiguo aspecto? ¿Y si pierdo para siempre mis lunares azules?

Me duelen horrores las extremidades inferiores. Es algo así como si se encogieran. Parece como si sólo midieran dos metros. Esto no puede ser nada bueno. Voy a llamar ahora mismo al doctor. No, no puedo hacer eso. Me miraran como si fuera un bicho raro y todos intentarán estudiarme y analizarme, y, lo peor de todo, si no doy positivo en los test de compatibilidad social no permitirán mi clonación. Ay, ese horrible picor en la punta de mis dedos. También siento cómo encogen poco a poco. Lo que más echo de menos es la visión global. Ahora sólo veo lo que tengo delante. También he notado, de unos días a esta parte, una gran pérdida en el sistema auditivo. Soy incapaz de oír una mosca a tres kilómetros de distancia. ¿Cómo hay seres que pueden vivir así? Claro, son seres inferiores.

Si estos cambios metamórficos se siguen sucediendo tendré que pensar en huir de esta zona del planeta y emigrar a la Zona Indolente, donde se encuentra toda la escoria de este planeta. Incluso puede que me confundan con uno de ellos. Me temo que estos síntomas son cada vez más alarmantes. Estoy viendo cómo se esfuman entre mis dedos las membranas que unen mis articulaciones. Adiós a la capacidad de adherirme a las paredes como una ventosa. Ahora sí que no tengo nada que hacer aquí. Si no puedo salir de mi cueva escalando la pared, quedaré atrapada en mi propia madriguera cuando los vapores del fondo suban por la presión de la atmósfera. He de salir de aquí ahora de todavía estoy a tiempo. Utilizaré mis muelles inferiores para alcanzar gran altura. Demasiado tarde. Mis muelles se han convertido en una masa calcárea dura e inflexible. Acabo de oír la señal que anuncia la salida de los vapores. Debo darme prisa. No volveré a comerme ningún humano más. Creo que me estoy convirtiendo en uno de ellos, y no quiero acabar siendo la comida de alguno de mis antiguos compañeros. Oh, no, ahí viene Willy, y viene muy hambriento,…