[idas de olla]
||> txt :. Lourdes Liñán ||> dsñ:. Sergio Pacheco
una decisión importante
Hoy me he decidido y lo voy a hacer. Cuando se fue la última vez pensé que aquello le daba al ambiente una cierta tenuidad y todo era como más íntimo. El primer día me parecía triste, pero luego me acostumbré y hasta me gustó. Traspasaba la puerta y entraba en aquel lugar tenebroso, oscuro, en el que sólo yo sabía cómo funcionaba todo. Me sentía protegida en mi paraíso, en mi pequeño mundo de nueve metros cuadrados. Jugaba con ventaja porque tenía el apoyo de mi modelo California C70, pero sólo para usos culturales. Llegué a desarrollar un instinto felino y me movía dentro de mi mundo como pez en el agua, instintivamente. Era mágico y quizá un poco surrealista, no, surrealista no. Bueno, quizá un poco sí.

Pero todo eso se acabó. Hoy me he levantado renovada, con buen humor y he decidido cambiar mi mundo y darle un giro de 160 grados (no me gustan los cambios bruscos). He ido al cajón donde la tengo guardada desde hace tiempo y la he cogido. Me he asegurado de que estuviera intacta y sin usar. Era una sensación extraña la de tenerla en la mano, porque hacía tiempo que no lo experimentaba. Al principio he estado a punto de volver a dejarla en el cajón y no continuar. Incluso he hecho ademán de tirarla al suelo. No, tenía que seguir adelante. Aquello marcaría un antes y un después en mi vida, pero estaba preparada para asumirlo, ahora sí.

Respiré hondo y la agarré fuertemente con la mano. Jugueteé con los dedos en sus líneas curvas. Caminé con paso firme hasta la habitación y coloqué una silla en el centro. Si quería acabar con esa situación había que hacerlo con una cierta altura. Apoyé la mano en el filo del respaldo y con un impulso me subí sobre la silla. Ya estaba allí, de pie. Ahora quedaba el paso final. Después de aquello vería la luz. Levanté la mano con el artilugio hasta la altura de mi cabeza y cuando estuve a punto de ponerla en posición me entró el miedo típico, ¿y si falla algo? ¿y si se encasquilla? Después de tanto tiempo considerando esta decisión no quería pensar qué haría si aquello fallaba y volvía de nuevo a la situación anterior.

Me armé de valor y procedí. La coloqué en el lugar que correspondía y le di unas vueltas hasta que encajó. Sólo faltaba el click final. Giré los dedos y cerré los ojos. Ocurrió. Una gran luz me envolvió de repente y casi me cegó. Caí al suelo y abrí los ojos para verla mejor. Mi mundo se había transformado. Mi paraíso de tinieblas se había convertido en un cosmos nítido en el que cada cosa estaba en su lugar. Me sentí bien por haber tomado aquella decisión. Entonces tomé otra más importante. Volveré a repetir, volveré a cambiar la bombilla cada vez que se funda.