| [idas
de olla] |
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| ||> txt :. Lourdes Liñán
||> dsñ:. Sergio Pacheco |
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| ¿qué más da
cómo se llame? |
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¿Alguna vez te has preguntado
cómo sería tu vida si fueras otra
persona? Yo me lo pregunto muchas veces. Y por darle
una vuelta de tuerca más a la cosa, se me
ocurrió pensar el otro día cómo
sería el mundo si cada cierto tiempo, una
semana o un mes, por ejemplo, así como si
estuviéramos programados, automáticamente,
cambiáramos de persona. Es decir, esta semana
somos el fontanero y la semana que viene somos el
rumano que vende la farola en la esquina de la calle
de abajo.
El tema tiene tela, porque entonces todas las ideologías
se vendrían abajo. ¿Para qué
ibas a querer defender las ideas de un partido si
a la semana siguiente o dos meses más tarde
te tocaría ser, a lo mejor, el presidente
del partido opositor? O que una semana te tocara
ser víctima y otra asesino, o capitán
de barco y luego ecologista.
Porque, ¿de qué serviría acumular
dinero y atesorar riquezas si al cabo de un mes
te podía tocar pasar hambre en Etiopía,
o esnifar cola en Gibraltar? Y tampoco tendría
sentido el Instituto de Empleo, o de desempleo,
más bien, porque el parado de esta semana
puede ser un pluriempleado la semana que viene.
La cantidad de problemas que se solucionarían
si dejáramos de ser siempre nosotros mismos
y nos pusiéramos en el papel de otras personas
cada cierto tiempo.
Y esta semana serías católico, y la
semana que viene musulmán, y otra vez a cambiar
de dieta. Y el mes que viene ateo y al otro budista.
Y al final te quedarías con la idea de que
no sabes qué pensar sobre Dios porque cada
vez que conoces los valores religiosos que van con
el lote de la deidad correspondiente te toca cambiar
de persona.
Y hoy vivirías en la playa y la semana que
viene en una ciudad interior donde hiciera mucho
frío, y la semana siguiente en el Nepal y
luego en el Caribe, y acabarías hablando
muchos idiomas y te darías cuenta de que
la gente se cuenta las mismas cosas en un idioma
que en otro.
Pero lo más interesante es que todos cambian
a la vez. Y el subordinado pasa a ser jefe y el
jefe pasa a ser subordinado, o desempleado incluso.
Y esta semana eres el currito de la obra y la semana
que viene te toca ser rey y a la otra eres un republicano
y te sientes culpable por odiarte a ti mismo.
Y hoy eres un demente y mañana un adivino
y sabrías lo que te iba a pasar dentro de
un año, y todos nos volveríamos un
poco más locos o un poco más cuerdos,
porque todo depende de quién fuéramos
ese día. |
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