[idas de olla]
||> txt :. Lourdes Liñán ||> dsñ:. Sergio Pacheco
carrera de colores
¡Comienza la carrera! En estos momentos todos los motores rugen y huyen despavoridos camino de la meta. Ya hay un claro favorito, el gorro azul se impone a todos los demás con una gran ventaja. Su bólido vuela y saluda con los flecos. Es lógico que un vehículo de esas características esté situado en la cabeza de la carrera. 2.500 asnos de potencia, 75.000 watios y bombillas fluorescentes en los faros hacen de esta maravilla de la técnica, eso, una maravilla de la técnica. Pero, ¡atención!, por su izquierda se acerca el gorro rojo, señores y señoras, ¿cómo es posible que un gorro rojo pueda correr así? ¡Si ya resulta imposible creer que un gorro rojo pueda correr! Pero el gorro azul, avezado corredor no se deja amedrentar y le impide el paso. Una buena recortada, un giro espasmódico y ya le vuelve a sacar unas cuantas cabezas de ventaja. El gorro rojo empieza a sacar la lengua y a poner caras horribles para asustar al azul pero éste no le mira.

De repente, un nuevo elemento entra en escena, ¡es el gorro amarillo! No miren, no miren! Un gorro amarillo corriendo, se me ponen los pelos de punta! Acelera, acelera y se coloca a la izquierda del gorro rojo, que está a la izquierda del gorro azul. ¿Qué es eso que vuela? Es una pluma del gorro amarillo, no tenían que haber sacado del armario a ese gorro. Pierde velocidad, se coloca la pluma de nuevo y el gorro rojo aprovecha la circunstancia para aumentar su ventaja. El gorro amarillo, completamente recuperado, con una fuerza inaudita se coloca en cabeza junto al gorro azul. Le mira con mala cara, si hubieran tenido aportunidad, no hubieran sido buenos amigos, sobre todo porque al gorro azul no le gustan los gorros amarillos.

Pero, un nuevo competidor entra en escena, se trata de un gorro híbrido, nada más y nada menos que ¡el gorro verde! Posee la fuerza del amarillo y la sangre fría del azul. Su motor ruge como una fiera y comienza a adelantar posiciones, quinto, cuarto, adelanta al amarillo y se pone tercero, el gorro rojo le da un empujón y el amarillo adelanta al rojo y se coloca segundo. El gorro verde hace una maniobra y saca al rojo de la carretera, acelera y adelanta al amarillo. Se enfrenta gorro a gorro al azul. Le mira con desprecio, y dando un último acelerón atraviesa la línea de meta en primera posición.

Está claro, la manipulación, aunque sea cromática, siempre mejora la especie.