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Sergio Pacheco
Más
verde, más gordo y más ogro, vuelve
Shrek. Bueno, la verdad es que vuelve igual de verde,
igual de gordo e igual de ogro. Pero si en la primera
parte rescataba a una princesa, se enamoraba, conocía
a Donkey, se le rompía el corazón,
acababa con el Malvado Príncipe con la ayuda
de un Dragón Escupefuego, descubría
que en el fondo la Princesa Fiona también
le amaba y con ella se casaba para descubrir que
no era la tía buenorra de la que se había
enamorado sino una ogra verde y gorda... ¡esta
vez conoce a sus suegros! Y... bueno, eso es todo;
sus suegros, y... el Gato Con Botas. Miau. Purr...
“Shrek”,
basada en un cuento de William Steig, fue un hito en el
cine de animación, no sólo porque no se
escribió para esa idea de los niños que
tienen en la Walt Disney Co. sino porque fue un éxito
sin precedentes.
Películas de
animación dirigidas a un público no “infantil”,
sin irnos necesariamente al manga, hay unas cuantas, pero
ninguna acabó de funcionar en taquilla debido a
que el rango de espectadores al que iban dirigidas era
muy pequeño.
“Shrek”
tuvo suerte, sí, porque hacer una buena película
no quiere decir que vaya a ser un éxito -de hecho,
no tiene nada que ver-, pero también fue muy valiente
al romper la fórmula de Disney de películas
insoportables, moralizantes, ridículamente cortas
y salpicadas de números musicales sin otra razón
que aligerar la trama que de otro modo podría hacerse
demasiado densa para los “niños” y
“no tan niños”. También es verdad
que lo que hizo su equipo creativo y su productora, Dreamworks
– aparte de hacer una buena película sin
pararse a diferenciarla porque fuera de animación
o de acción real- fue explotar lo que le gustaba
al público de las películas de la Disney
de los últimos años –lo único,
si exceptuamos “Tarzán”-: los personajes
secundarios, sus diálogos ingeniosos y las situaciones
pythonescas en las que se metían.
También “Ice
Age (La Edad Del Hielo)”, con menor presupuesto
pero con un guión muy bueno, ayudó a esclarecer
lo que estaba ocurriendo: los jóvenes y los adultos,
oh, tu, estaban yendo al cine por sí mismos a ver
una película de “dibujos”.
Y lo más peligroso
de todo. El público, al tener un material con el
que comparar, se dio cuenta de que el cine de animación
no tenía que ser, en su mayor parte, como se lo
estaban mostrando hasta entonces y que ya no estaban tan
interesados en los productos de la Walt Disney, para los
cuales no tendrían que transigir siquiera por sus
pequeños retoños, fueran hijos, primos o
sobrinos, ya que ambas películas también
funcionaban con ese público que aún no tiene
–y que algunos no tendrán nunca- conocimiento.
Disney ha visto cómo
perdía su pequeño coto privado en el cine
de animación “infantil” y aun amenazada
de muerte, ha decidido igualmente no moverse de su sitio
y seguir haciendo la misma línea de películas
que seguían haciendo hasta ahora.
Sin embargo, algo
va mal con “Shrek” cuando, a pesar de mantener
al director principal, Andrew Adamson, siendo una película
que funcionó gracias a un guión ingenioso
escrito por Ted Elliot y Terry Rossio, guionistas también
de “Piratas del Caribe: La Maldición de La
Perla Negra” y su inminente secuela, ve su segunda
parte firmada por otro equipo de guionistas.
Es como hacer un “Terminator”
sin Schwarzenegger de protagonista, o una película
de Star Wars sin duelo de sables de luz, o una segunda
parte de “Instinto Básico” sin Sharon
Stone o Michael Douglas...
La película
podría funcionar sin esos elementos básicos,
pero no sería lo mismo.
Y es poco tranquilizador
que a escasas semanas de su estreno en USA, el estudio
decidiera adelantar su estreno dos días, dándole
así una recaudación de primer “fin
de semana” de cinco días –evento que
normalmente sólo ocurre en determinadas fechas
señaladas a lo largo del año-. No sólo
eso sino que se podían ver en su página
oficial de Internet los primeros cinco minutos de película
gratis; algo muy parecido a lo ocurrido con “El
Día de Mañana”, de la cual, antes
del estreno, se pudieron ver los primeros quince minutos.
No hace falta ser
ciego para intuir que preveían una primera y segunda
semana no demasiado espectacular y una debacle posterior
que borrara todo rastro de gloria pasada.
Y si no, sólo
hace falta recordar otra película que se estrenó
en un miércoles sin venir a cuento, consiguiendo,
sí, mucho dinero ese primer fin de semana y usando
las cifras para promocionar y levantar la película:
“Jurassic Park III”.
Pero no hay que ponerse
melodramáticos. Hay una esperanza, que siempre
es lo último que se pierde, o más concretamente,
que te quitan.
“Shrek 2”,
en su versión original, cuenta con las mismas voces
que su primera parte –Mike “Austin Powers”
Myers como Shrek, Eddie Murphy como “Donkey”
y Cameron Diaz como la Princesa Fiona- y añade
las de John Cleese, Julie Andrews y Antonio Banderas.
En español, podemos esperar con los dedos cruzados
a que “Cruz y Raya” repitan como protagonistas
y a ser sorprendidos con el resto de los personajes. Que
no apareciera el omnipresente y más reciente doblador
de Austin Powers, y ya sabemos a quien nos referimos,
ya sería sorpresa suficiente.
Sí, es cierto
que la visita a los padres de la Princesa Fiona es casi
todo lo que trasciende del argumento y los avances, pero
quien sabe si nos tienen guardada alguna sorpresa. De
momento, la aparición estelar y jacarandosa de
canciones aquí y allá está garantizada
con la aturdidora elección de David Bowie, Nick
Cave y Tom Waits.
Desde luego, no va
a ser una película “para niños”.
Las buenas noticias,
si los nuevos guionistas cumplen con las expectativas,
que son muchas –y que de momento en la taquilla
norteamericana ya han dado su fruto, concretamente, un
huerto entero-, son que ya se están preparando
dos películas más –no, no de salida
directa al video, sino para ese sitio donde la gente va
a comer palomitas y a consultar de vez en cuando si le
han dejado algún mensaje en el móvil-, donde
la última de la más que futurible tetralogía
sería una especie de precuela donde exploraremos
el pasado, ahondaremos en las raíces, y descubriremos
bien manchaditos de barro y gusanos qué hacía
el trío protagonista antes de encontrarse en “Shrek”.
Pero sé que
os estáis preguntando: “¿Qué
ha ocurrido entre “Shrek” y “Shrek 2”?
” ¿Me he perdido algo? Al final de la primera
parte se casaron y ahora acaban de volver de la luna de
miel para descubrir la invitación de los padres
de la Princesa Fiona para visitarlos, sí, pero,
¿qué ha pasado en medio?”.
Bueno, dejad que os
comente una figura narrativa conocida como la “elipsis”,
la cual consiste en crear un salto de tiempo entre una
acción y la siguiente. Así, cuando veis
a un protagonista llegar a su edificio no queréis
ver cómo sube quince plantas de escaleras antes
de llegar a su apartamento, ¿verdad? O en una película
porno, cuando los protagonistas se han tentado y acercado
lo suficiente, no queréis ver cómo se quitan
toda la ropa y dónde demonios la han escondido,
¿verdad?
Verdad.
Pero volviendo a vuestra
pregunta, sí, os habéis perdido -te has
perdido- la luna de miel. Con sus días y sus noches.
Pero no te eches las
manos a la cartera todavía, ya que tienes dos opciones
perfectamente compatibles y recomendables. Por una parte,
tienes una miniserie de cómics ya recopilada en
un bonito tomito titulada “Shrek”, escrita
por el Semi-Dios Mark Evanier –“semi”
por su dieta baja en lácteos- y el dibujante estrella
español Ramón F. Bachs; en ella continúa
la historia desde el punto mismo donde acabó la
primera película y además de conocer el
destino final –no demasiado “final”-
de Lord Farquaad, nos lleva justo hasta el momento en
que empieza esta segunda parte. Si lo tuyo, sin embargo,
no es la lectura, siempre puedes comprar la edición
especial de “Shrek” en DVD de reciente aparición
que incluye no sólo un corto en 3D con las aventuras
transcurridas entre las dos películas –es
decir, en la luna de miel- sino unas gafas con las que
te dará lo mismo porque no podrás apreciar
el 3D en tu televisor.
Ay, qué dura
es la vida del articulista, y no, no lo digo por tener
que levantarse del ordenador cada dos por tres a jugar
con la consola, o a ver alguna película, o a alcanzar
el vaso de Vodka con Naranja que has dejado demasiado
lejos, sino porque en un mes como éste es muy duro
decidir qué estreno vas a cubrir.
“La Matanza
de Texas”, muy prometedora, quedaba ensombrecida
por el posterior estreno de “El Día de Mañana”.
A principios de Junio llegaban del cómic a la pantalla
el violento, vengativo y rencoroso antihéroe urbano
“The Punisher (El Castigador)” de Jonathan
Hensleigh –con Thomas Jane, John Travolta, Will
Patton y Rebecca Romijn-Stamos- y el vaquero “Blueberry”
de Jan Kounen -con Vincent Cassel y nada menos que Michael
Madsen, Geoffrey y Juliette Lewis, Temuera Robinson, Djimon
Hounsu, Tchéky Karyo y Ernest Borgnine- en una
psicodélica “adaptación o algo así”.
“Harry Potter
y El Prisionero de Azkaban”, con su incomprensible
atracción hacia las grandes audiencias, precedía
a “Shrek 2” en sólo dos semanas y el
dieciséis de Julio llegaría la última
película de Sam Raimi que sólo una semana
más tarde coincidiría con Quentin Tarantino
y Uma Thurman en “Kill Bill Vol. 2”.
“Shrek 2”
será sin duda, a partir del treinta de Junio, una
orgiástica experiencia colectiva de risas y carcajadas;
y después siempre puedes volver un día de
entresemana o comprarte el dvd, al menos una vez, para
enterarte de lo que decían. Purr.