[de cine]
“Kill Bill” - Extravaganza a la cuarta
potencia.
||> txt :. el
pececito de colores ||> dsñ:. Sergio Pacheco
La maestra
de asesinos conocida como “La Novia”
decide retirarse y casarse. Un mal presagio para
cualquiera dentro de ese mundo. Como era de esperar,
el día de su boda es traicionada, tiroteada
y dejada por muerta. Cinco años después,
despierta de un profundo coma con sed de sangre
y, abocada a vengarse, recorrerá todo el
planeta -China, Japón, México y Estados
Unidos- tras los ejecutores: O-Ren Ishii, Vernita
Green, Budd, Elle Driver y finalmente, su novio,
Bill.
Quentin Tarantino encontró
la idea para “Kill Bill” poco después
del rodaje de “Pulp Fiction”, aunque no ha
sido hasta ahora que ha encontrado el tiempo y la inspiración
para completar un guión en el que ha detallado
hasta el más mínimo movimiento de las escenas
de acción, tanto descriptivamente como a través
de la fuerza de las palabras.
Básicamente, en esta película, Quentin adopta
uno de sus géneros favoritos, el cine de Hong Kong,
y lo lleva a su particular estilo, que se renueva visualmente
con una mayor carga irónica, visual e idólatramente
fetichista. Protagonizada por Uma Thurman, que más
que musa del autor es objeto de una mórbida y saludable
obsesión, se prevé un protagonismo absoluto
de la misma (hay que recordar que en “Pulp Fiction”
sólo intervenía en una de las tres historias
y compartía protagonismo con John Travolta y Samuel
L. Jackson). Vestida con el mono amarillo y la franja
negra lateral, empuñando una katana y manchada
de sangre, “La Novia”, también conocida
como “Mamba Negra” se enfrentará a
una pléyade de asesinos antes de llegar hasta su
novio Bill. En su camino se enfrentará al trío
de féminas asesinas formado por Elle Driver, también
conocida como “La Serpiente de Las Montañas
de California” – Daryl Hannah-, Vernita Green,
también conocida como “Cobra” –Vivica
A. Fox- y Lucy Liu, también conocida, no es posible
dejar de mencionarlo, como “Boca de Algodón”.
Con ellas, comparten agujeros de bala o salvajes cuchilladas
David “Kung Fu” Carradine como Bill y Michael
Madsen como Budd, su hermano pequeño. Completan
el reparto Michael Jai White, Julie Dreyfuss, Sonny Chiba
y Samuel L. Jackson en un cameo que requerirá de
sus dotes interpretativas en el campo del lenguaje físico.
Lo que promete y cumple a raudales “Kill Bill”
es una película de auténtica diversión
y salvaje originalidad, aderezada con la mitología
característica de Tarantino en los diálogos
y los sutiles encuadres que han originado hasta un término
oficiosamente mítico: el plano Tarantino de maletero.
Bastante seguro de que Tarantino no nació en 1992
y de que no se levantó un día de la cama
y dijo “voy a ser una estrella”, aún
así, se puede datar ese año como el principio
de todo. “Reservoir Dogs”, una versión
extendida de un corto anterior de Quentin, arrasaba en
Cannes y se convertía en un fenómeno a lo
largo del globo.
Tirando de Miramax, Quentin Tarantino sacó su siguiente
proyecto, “Pulp Fiction”, contando con las
futuras megaestrellas John Travolta y Samuel L. Jackson
y con una más que generosa aportación de
Bruce Willis para uno de los episodios. Varios actores
de culto, sobre todo para la crítica, salpicaron
tres episodios entrelazados que se convirtieron también
en un éxito de público. Con la tan traída
y llevada violencia de las películas de Tarantino
–achacable únicamente a los responsables
de marketing de Miramax y a los periodistas aborregados
que adaptan las notas de prensa para sus reportajes y
artículos-, este genio encumbrado de la juventud
universitaria más rebelde ganó la Palma
de Oro en Cannes bajo los abucheos de parte de los profesionales
que asistían al evento, detalle que Quentin tuvo
a bien de reconocerles sacándoles el dedo corazón.
Llegaron los Oscar y ganó el de mejor guión
original. En todas partes se le alababa como genio y se
le calificaba de “nuevo enfant terrible”,
la película no dejaba de triunfar y el personaje
conocido como Quentin Tarantino era el favorito de los
niños y las niñas, incluida Mira “Poderosa
Afrodita” Sorvino. Era el rey del mundo en 1994.
Lejos de envanecerse, al año siguiente participó
en “Four Rooms”, un compendio de historias
llevadas a cabo por diferentes directores que se habían
conocido, tramado amistad y aprovechado para conchabar
este aguerrido plan en el Festival de Sundance sobre una
noche en un motel, cuatro habitaciones y un solo Botones
que iba a disfrutar de golpes de mala suerte, golpes de
buena suerte y golpes tal cual a partes iguales. Atravesaba
su fama y prestigio tal momento, que a pesar de los muchos
alicientes con que contaba la película, la participación
de Tarantino fue prácticamente el motor de la película
en su promoción, además de contar con el
dudoso honor de tener entre sus protagonistas a Madonna
y el menos dudoso de tener a Antonio Banderas. Las expectativas
eran tan altas que, junto con los buitres que empezaban
ya a descender en círculos, casi todo el mundo
encontró el episodio de Tarantino el peor de todos,
y, eso sí, el resto de la película muy divertida.
Estos son ciertamente los peligros de un éxito
masivo, que se compone por definición del pequeño
grupo de personas a los que realmente les gusta la película
y el estilo de los cineastas y de la masa que se adhiere
al fenómeno o a la moda. El episodio de Tarantino
en “Four Rooms”, “El Hombre de Hollywood”,
es realmente igual de divertido que el resto de la película
– y, por su desenlace, sin duda tenía que
ir al final – y Tarantino aprovecha no sólo
para hacer un pequeño gran homenaje a Alfred Hitchcock
y a su serie “Alfred Hitchcock presenta” sino
que lo embellece de ironía, riéndose de
sí mismo y cargando a su propio personaje con uno
de los diálogos más largos del episodio.
Diálogo, por cierto, de esa tan traída y
llevada –también- trivialidad en los temas
de conversación del cine de Tarantino, donde los
personajes hablan de cualquier cosa, “sin que tenga
que ver con la película”. Cielos.
Al siguiente año vuelve a ser co-partícipe
de otra película, la primera en la que vimos a
George Clooney: “Abierto Hasta El Amanecer (From
Dusk Till Dawn)”. Dirigida y co-escrita por su amigo
Robert Rodríguez, esta película de vampiros
junta, con sangre como adhesivo, una primera parte desarrollada
por Tarantino y una segunda mitad desarrollada por Rodríguez,
en el guión y la necesidad siempre incesante de
diálogos y/o acción. Tarantino no solo tiene
un papel importante sino que hasta se escribe una fetichista
escena de fuerte octanaje con Salma Hayek (con dos cojones,
que para eso era el guionista). Co-protagonizan Harvey
Keitel y Juliette Lewis. Y, si no la has visto y vas a
alquilar o comprar una película esta semana, que
sea ésta.
Entre dos y tres años después de “Pulp
Fiction”, en 1997, se estrena su siguiente película
propiamente dicha, “Jackie Brown”, adaptación
tarantiniana de una novela de Elmore Leonard, “Rum
Punch”. Excelentes actores en una excelente película;
sin embargo, a un paso del mal que achaca a algunos guionistas:
se lo pasan tan bien haciendo hablar e interrelacionando
a los personajes, que olvidan que de vez en cuando tiene
que ocurrir algo. Decepcionó en taquilla por una
razón tan elemental como crucial: los encargados
de marketing de Miramax, en este caso, quisieron vender
una película agitada de chispeante humor y giros
inesperados con el lema “Seis jugadores tras la
pista de medio millón de dólares, pero ¿quién
juega con quien?”. No era mal tema, si en la película
hubiera habido alguna duda o tendencia al equívoco
en la posición e intenciones de alguno de los personajes
o alguien, en definitiva, jugara con alguien. La audiencia
no encontró lo que había ido a buscar –a
pesar de las constantes de Tarantino, todas presentes,
que sin embargo podían quedar anegadas al público
casual por las “zonas tranquilas”en la trama-
y el boca a boca echó abajo la carrera comercial
de la cinta. Sin embargo, es una buena película,
y si a alguien no le dieron escalofríos y sonrío
reconociendo que estaba viendo un peliculón cuando
Cherry, en el centro comercial, por fin ve claro que el
plan puede funcionar, que levante la mano del ratón.
Perros.
Desde entonces hasta este año, Tarantino ha estado
ocupado en ataques de divinidad como dejar que se le escape
Mira Sorvino, participar como actor en alguna obra de
teatro o la serie de Jennifer Garner, “Alias”
(con retorno de su personaje incluido para este mismo
año en los States), y publicar el libro con la
adaptación de “Kill Bill” antes incluso
de empezar a rodar la película. Por suerte, también
ha forjado una de las que se aprecian como mejores películas
de este año; película que, debido al inesperado
embarazo de la Thurman, retrasó un año su
producción para poder contar con la que debía
ser su protagonista –Uma Thurman-, en vez de seguir
adelante con una sustituta, que habría diluido
esa metáfora conocida como el “cast perfecto”
para su director y guionista.
El resultado, secuencia de anime incluida, ha sido tan
impresionante, que una vez acabado el rodaje, en vez de
buscar un metraje adecuado para su exhibición,
los multípodos hermanos Wenstein*, mandamases de
Miramax, sugirieron a Tarantino la idea de, por qué
no, si había funcionado con El Señor de
Los Anillos, dividir la película en dos partes
para poder usar tanto material como fuera posible.
Y las buenas noticias no acaban porque, como se ha hecho
con ESDLA, Tarantino planea sacar tras el lanzamiento
de las dos partes por separado en DVD, una edición
especial con más metraje, más extras e incluso
alguna sorpresa como un cortometraje realizado especialmente
para la ocasión.
Aunque el resto del mundo civilizado ya disfrutó
de “Kill Bill” hace meses y el advenimiento
de la segunda parte está cercano, aquí hemos
tenido que esperar hasta la resaca de la Ceremonia de
los Oscar -aunque, como batido hipervitaminado y mineralizado
de su género, no haya sido nominada a ninguno-
para estrenarse debido a los problemas económicos
de Lauren Films, que ostenta (aún, afortunadamente
y le pese a quien le pese) los derechos de distribución
del catálogo de Miramax para España.
Así, por fin, y tras el apoteósico paso
por el Festival de Sitges, el cinco de marzo se estrena
en España “Kill Bill: Volumen I”, cuarta
película escrita y dirigida por Quentin Tarantino.
*Una referencia quizá demasiado sutil –incluso
para mí- a los dos Alienígenas conquistadores
de mundos y episodios especiales de Halloween de “Los
Simpson”.