[de cine] Spider-Man 2
¿Puede Peter Parker sobrevivir a Spider-Man?
||> txt :. el pececito de colores ||> dsñ:. Sergio Pacheco
      Dejamos a Peter Parker creyendo ocultar al amor de su vida, Mary Jane “MJ” Watson, no sólo sus sentimientos por ella sino su identidad secreta; su Tío Ben, que había sido un padre para él, había muerto a manos de un asesino al que pudo haber detenido antes de que cometiera su horrible crimen; su Tía May se reponía a pesar de su delicada salud a un encuentro con el Duende Verde, y su mejor amigo, Harry Osborn, juraba odio eterno a su alter ego Spider-Man, a quien creía culpable de la muerte de su padre. Un inspirado segmento coral de Danny Elfman nos introducía en los títulos de crédito. Y cuando aún no hemos recuperado el aliento, vuelve tu amigo y vecino, ¡el Asombroso Spider-Man!
      Hace dos años, el director de culto Sam Raimi era contratado para llevar a la gran pantalla al icono de Marvel Comics y, con permiso de la Distinguida Competencia, mayor héroe del cómic: Spider-Man, El Hombre Araña.
      La adaptación fue increíblemente fiel a los primeros cómics de Stan Lee y los dibujantes Steve Ditko y John Romita (Sr.), y el público que no sabía nada del personaje, casi cuarenta años después de su creación, quedó fascinado por este héroe urbano que debe alternar su vida como Peter Parker con la del espectacular Hombre Araña. Potenciando la dualidad del personaje -con la ironía marca de la casa del creador del Universo Marvel-, Peter Parker trabaja como fotógrafo freelance para el mayor enemigo público de Spider-Man, el editor del Daily Bugle, J. J. Jameson; y lo hace nada más y nada menos que vendiéndole fotos exclusivas de Spider-Man en acción; fotos que después usa Jameson en sus publicaciones para atacar a “la amenaza enmascarada”.
      En los cómics, el odio de Jameson contra Spider-Man, como vigilante, elemento anti-sistema, y sobre todo por la “intromisión” del lanzarredes en la vida de su hijo, el astronauta John Jameson y futuro Hombre Lobo de Marvel –personaje que aparece por primera vez en esta secuela, como interés amoroso de Mary Jane-, le conducía a subvencionar la creación de los mortales y cada vez más letales Mata-Arañas del Profesor Smythe, unos sofisticados robots diseñados especialmente para acabar con el trepamuros.
      Dado el carácter jocoso de J. J. en las películas, no muy diferente en realidad de la referida etapa Lee-Ditko, es probable que salvo que ocurra algo extremo entre John Jameson y Spider-Man, no se explore este aspecto, de los más recurrentes y excitantes del cómic.

      En “Spider-Man 2” tenemos nuevos y viejos personajes. No sólo vuelven Peter y Mary Jane, sino que repite todo el cast: la cada vez más enfermiza Tía May, la plantilla al completo del Daily Bugle –Jameson, Robbie Robertson, Betty Brant, Hoffman (Ted Raimi)- y el mejor amigo de Peter Parker e hijo del peor enemigo de Spider-Man, Harry Osborn, hijo de Norman Osborn, el Duende Verde.
      Interpretado por James Franco, Harry Osborn es uno de los puntos fuertes de la primera película y su continuidad en ésta, perdiéndose más y más en los abismos que condujeron a su padre a vestir el traje del Duende Verde, no es sino una muestra de la coherencia que planea Sam Raimi para su saga de Spider-Man.
      Personaje en la mejor tradición a lo Jabba The Hut de la trilogía original de “La Guerra de Las Galaxias” –“original” como en “pre-ediciones especiales”-, es el Doctor Connors, mentor de Peter Parker del que sólo oíamos hablar en la primera entrega y al cual veremos en ésta en pleno laboratorio. Toda una premonición que haría que fuera muy sorprendente que el villano de la tercera parte no fuera sino la mutación de Doc Connors-- ¡El Lagarto!
      Queda por último, y por supuesto, el villano, que no es otro que el Doctor Otto Octavius, el Científico Loco que posee el control mental de una serie de tentáculos metálicos que originalmente estaban diseñados para ayudarle en las tareas más peligrosas en su laboratorio hasta que un accidente lo cambió todo y le convirtió en el supercriminal llamado ¡Octopus!
      La verdad, amigo lector, no eres tú el único que ve cierto patrón entre los tres villanos de estas tres primeras películas. A lo que sólo se puede añadir una cosa: Excelsior!

      Tan sorprendente como el poder de J. K. Rowling sobre las películas y ediciones en DVD de Harry Potter, aunque sin llegar a ser comparable, son una serie de logros creativos y decisiones muy poco del gusto del estudio que Sam Raimi ha conseguido llevar a cabo.
      Se decantó por un actor protagonista en la línea del Peter Parker que habíamos visto en los cómics de John Romita, que no sólo era desconocido para el gran público sino que ni siquiera ostentaba el status de “sex symbol adolescente”; situación en la que sí estaba Freddie Prinze Jr. (“Sé Lo Que Hicisteis el Último Verano”) que, guionista en ciernes y fan de los cómics, llegó incluso a escribir su propio guión de “Spider-Man”. Aunque no consiguió el papel, quien sabe si, habiendo estado tan cerca, no hubiera sustituido a Maguire de no haberse recuperado de sus problemas de espalda –ocasionados por el intensivo esfuerzo físico de rodar “Spider-Man” y posteriormente “Seabiscuit”- o de no haber reaccionado a tiempo ante los excesos con el alcohol que llegaron a comprometer su trabajo ya en pleno rodaje de “Spider-Man 2”.
      Además, Raimi rompió una de las normas establecidas en Hollywood para atraer a la “máxima audiencia posible” y decidió que tendría sólo un villano por película, a pesar de la insistencia del estudio y de los fans para que Veneno, villano de los noventa más dispuesto a ser desproporcionado por dibujantes “hot” que por destacar como un clásico, compartiera cartel junto a Doc Ock.
      Y, precisamente, es con el Doctor Octopus donde Raimi consigue una asombrosa libertad artística al decidir que sus tentáculos metálicos, cada uno de los cuales tendrá una “personalidad” diferente, fueran animatrónicos y no CGI. La textura y la sensación de un efecto físico, e incluso óptico, aún da hoy en día mil vueltas a la animación por ordenador, pero desgraciadamente, al ser ésta última mucho más barata y mucho más rápida, lo que hace que sea aún más barata –no olvidemos dónde se hacen en realidad todas las series de dibujos americanas y por qué-, se impone normalmente al método “artesanal”. Sólo esto casi compensa el horrible diseño del Duende Verde en la anterior entrega. Casi.
      Merece la pena hacer un lapsus para indicar que otro de los creadores que se ha decantado por lo orgánico de los efectos físicos ha sido Paul W. S. Anderson (“Resident Evil”), que para la inminente “Alien Vs. Predator” ha reducido las secuencias CGI a planos concretos donde los efectos físicos no podían llegar.
      Finalmente, en “Spider-Man 2”, Sam Raimi decidió no ir con la segunda parte a por el “más grande y mejor” sino a por el “más pequeña y mejor”, animado por la recepción que tuvieron los personajes y sus inter-relaciones en la primera parte, eso sí, sin reducir las cotas de acción.
      Por el momento, todos los actores están muy excitados con el resultado y no hay uno sólo que no asegure que es “mucho mejor que la primera” y que “no es la usual película de acción”. Frase ésta última que recuerda a la promoción de “The Hulk” en la que intentaron atraer a los “no tan jóvenes” y a los “no tan interesados en “The Hulk” ” –gran estrategia por su parte que cada día es responsable de más batacazos de los que cualquier mal guionista, director o actor pueda conseguir por sus propios méritos- y por la que en su momento pagaron un precio muy alto en la taquilla.

      “Spider-Man 2” se centra en las dos vidas del héroe y cómo éste al entrar en crisis decide acabar con la identidad del superhéroe que le ha sido impuesta por las circunstancias. Normalmente este tema aparece más adelante, pero en el caso de Spider-Man es algo que siempre ha estado ahí, impidiéndole llevar una vida “normal” –si es que eso es algo más que una idea preconcebida de las vidas de los demás-. Clark Kent, en cierta forma, pasaba por ello en “Superman III”, y también Bruce Wayne en “(Batman) Forever”. Y si apoteósico era el último plano del Batman de Val Kilmer no lo era menos la frase con la que superaba su crisis: “Soy Batman. No porque tenga que serlo. Sino porque elijo serlo.”
      Pero no sólo consigo mismo y con Doc Ock se las tiene que ver Spider-Man –con éste último en una secuencia final tan colosal que, de forma muy poco usual, detuvo el rodaje varias semanas hasta que pudieron acabar de construir el decorado-, sino que Mary Jane (Kirsten Dunst) decide ir a por el “cógelo o déjalo” con Peter Parker.
      Emociones a raudales, que prometen compensar un guión para la primera parte que ha sido acusado de falta de ritmo, cuando la verdad es que la película brilla en cada momento... esto es, en cada momento en que no aparece el Duende Verde, y no sólo a nivel visual. Algo de culpa debe tener David Koepp –y mira que me extraña- que para eso firma el guión de la primera, destripando sin vergüenza ninguna el guión de “Batman” y recorriendo uno por uno todos los puntos de “la estructura tipo de un guión de acción”, incluyendo -sin venir a cuento- el momento en la segunda mitad del segundo acto en el cual el villano tienta al héroe para que se una a él. Y ni siquiera incluyeron una escena donde el Duende Verde robara un banco o una joyería o incluso los fondos de la Celebración por la Unidad Mundial en Times Square, cuando estaba más que justificado al perder Osborn su empresa, OsCorp, y toda su fortuna.
      Pero aún están a tiempo de enmendarse, pues parece ser que Willem Dafoe y el Duende Verde volverán, posiblemente como espectros en el destino final de Harry Osborn.

      Con cameo y “one-liner” de Stan Lee incluido, el 14 de Julio se estrena “Spider-Man 2”, también conocida en preproducción como “The Amazing Spider-Man” (El Asombroso Spider-Man), título que le hace más justicia pero que daría problemas de identidad a la secuela en las estanterías del Videoclub y los Centros Comerciales, y por lo visto no quieren otro cambio para encefalogramas planos del tipo de “Expediente-X: Enfréntate al Futuro” a “Expediente-X: La Película”, o al menos eso parece.
      Por cierto, aunque apareció como el “Presentador del Combate de Lucha Libre” en “Spider-Man” y aquí tiene otro papelito similar, Bruce Campbell, amigo personal de Sam Raimi, no fue el Duende Verde en la primera, y aquí no es el Lagarto... Tan poca es la confianza que tienen los grandes estudios en un actor de culto que aún estando fuera del mainstream tiene la fuerza suficiente para hacer de la maravillosa, terrorífica y recientemente editada en DVD “Bubba Ho-Tep” -dirigida por Don Coscarelli (“Phantasm”, “El Señor de Las Bestias”)-, un éxito de ventas cuando no pudo conseguir una distribución decente en los cines.
      Quizá esta situación cambie en los próximos años, pues en la agenda de Raimi no aparece únicamente “Spider-Man 3”, sino que parece ser que New Line Cinema quiere que dirija la continuación del gran éxito del cine de terror del año pasado... “FREDDY VS. JASON VS. ASH”. Hail to the king, baby!


Nota: Escribiré mil veces “No acabaré un artículo de Spider-Man hablando de Bruce Campbell”. Y sí, Ash, el Ash de “Evil Dead”, el Ash de “Evil Dead 2 (Terroríficamente Muertos)”, el Ash de “El Ejército de Las Tinieblas (Army Of Darkness)”. Ése Ash.